Editorial: La Esfera de los Libros
SINOPSIS
A Marta nunca se le ha dado muy bien eso de destacar, ni de ir por la vida sin dar traspiés. Pero todo puede cambiar ante la inminente visita a su ciudad de su amor platónico: el escritor superventas Will Cooper. Es la gran oportunidad de dar un vuelco a su vida. Claro que, para conquistarlo, solo contará con su característica torpeza y los insensatos consejos de sus amigas. Ah, y con el odio que le profesa su gato.
Marta está aterrada ante la llegada de los treinta. Ella es traductora de novelas, soltera, introvertida y, además, está profundamente enamorada de Will Cooper. Sí, el escritor americano de gran éxito entre el público femenino al que traduce sus historias dramáticas. Sin embargo, nunca ha tenido ocasión de conocerlo en persona. Esto va a cambiar ante la visita de Will con motivo de la publicación de su último libro. Aunque para que eso ocurra tendrá que camelarse a Omar, editor y contacto directo de Will en España. Sus inimitables amigas Lina y Puri la ayudarán a buscar el plan definitivo, mientras sus padres y su diabólico gato le complicarán todavía más la existencia. Pero… ¿y si Omar interpreta las intenciones de Marta de manera equivocada? ¿Y si los planes para conquistar al novelista yanqui provocan mil y un enredos? ¿Cómo sobreponerse a una situación así sin morir en el intento?
OPINIÓN PERSONAL
Creo que el título describe perfectamente a la protagonista: una mujer que vive en las nubes. Marta acaba de cumplir los veintinueve, pero ella y sus amigas se han quedado atrapadas en la adolescencia. De hecho, Marta está secretamente enamorada de un autor al que idolatra. Y cuando digo enamorada, quiero decir obsesionada. Obsesionada en plan lunática. Dispuesta a todo, incluso a coquetear un poco con su jefe, con tal de acercarse a su amor platónico.
Llegados a este punto, el desarrollo de los acontecimientos parece inevitable. Pero es que NO pasa hasta el último capítulo. De manera que el final es brusco y poco creíble. El argumento prometía una novela romántica al uso, pero no desarrolla el triángulo amoroso como es debido. Simplemente, retrata con torpeza una relación artificial basada en las mentiras. Y no dedica nada de tiempo a una pareja que daba mucho, muchísimo juego.
Por el contrario, dedica páginas enteras a los personajes secundarios, cuando la vida privada de toda esa gente no podría importarme menos. En consecuencia, el exceso de información me parece algo tedioso e irrelevante, la comedia no me hace gracia y el amor verdadero tarda demasiado en llamar a su puerta. Ojalá hubiera empezado por el final.
Una pena, porque me encanta el tono desenfadado y moderno de su prosa.
