Traducción: Sandra María Borreguero Sanchidrián | Editorial: Alianza
SINOPSIS
Obra que se halla en los inicios de la novela de ciencia-ficción, La máquina del tiempo (1895) sigue conservando el mismo poder de fascinación y vigor narrativo que le valieron el éxito inmediato en el momento de su publicación. Afortunada síntesis de los conocimientos científicos del autor, del maquinismo que hacía furor en la época y de la visión escéptica de Herbert George Wells (1866-1946) respecto al rumbo tomado por la sociedad que le tocó vivir, el relato (un clásico) describe un futuro inquietante en el que dos razas semibestiales, los eloi y los morlock, comparten en una peculiar simbiosis un planeta extraño y desolado sobre el que se han cernido catástrofes y transformaciones, pero en el que brilla aún, como tenue esperanza, un hálito de humanidad.
OPINIÓN PERSONAL
Un científico ha inventado una máquina que le permite viajar en el tiempo. Su relato ocurre en el año Ochocientos Dos Mil Setecientos Uno, en un futuro utópico que pronto se revela como una de las mayores distopías. El Viajero se imaginaba una «posteridad profundamente seria e intelectual», pero encuentra un paisaje inglés ruinoso y una sociedad decadente.
A su llegada, no puede comunicarse con los descendientes de la humanidad, una comunidad acomodada con todas las necesidades cubiertas y que solo teme a la oscuridad. El narrador describe en profundidad la naturaleza subyugada y la cultura de los eloi, o nuevos humanos. Sus primeras conclusiones son erróneas, pues especula desde el desconocimiento, y deduce qué ha sucedido en un razonamiento de lo más curioso.
Mientras investiga el terreno para regresar a casa, el peligro se hace palpable y presiente un final terrorífico, perseguido por los malvados seres que abandonan el Mundo Subterráneo al caer la noche: los morlock.
Si bien la ambientación se olvida enseguida, la reflexión social y su «concepto sombrío del progreso de la raza humana» pueden sorprender a día de hoy. Se perciben los pensamientos del autor, pero actúa como un narrador ficticio que divaga sobre temas inesperados, como el fin de la lucha social o la evolución de nuestra inteligencia.
Personalmente, mi obra favorita de Wells.
«Una ley natural que olvidamos es que la plasticidad intelectual es la remuneración por el cambio, el riesgo y la dificultad».
«Allí donde no hay cambio o necesidad de cambio no hay inteligencia».
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