Traducción: María Vútova | Ilustración de cubierta: Javier Boullosa | Editorial: Automática
SINOPSIS
Nikolay Todorov, profesor de Geografía en una pequeña ciudad de Bulgaria, ha ganado un proyecto europeo para renovar el contexto educativo de la escuela local. El alcalde y el director del instituto, que entienden dicha renovación como una preservación del statu quo, celebran a lo grande tan insólita noticia, y Todorov se ve arrastrado a un banquete para pronunciar un discurso sobre tradiciones rancias en las que no cree en absoluto.
La sensación de estar fuera de lugar y la náusea que le provoca el inmovilismo de su entorno llegan al paroxismo cuando Todorov, incapaz de decir en voz alta lo que de verdad piensa, vomita encima del director del instituto. Es entonces cuando decide dejarlo todo y marcharse a cualquier otra parte. Todorov se embarca en un viaje emocional y vital por los pueblos olvidados de la región búlgara del Ludogorie (Deliormán), conocerá la realidad de sus habitantes, se reconciliará con su pasado y encontrará el amor. Sin embargo, a veces, la búsqueda parece no tener fin.
Esta novela fue el gran debut de la joven Eminé Sadk, una obra cargada de ironía, sátira y ternura, una tragicomedia que nos muestra la encrucijada multicultural de este rincón olvidado de Europa.
OPINIÓN PERSONAL
El profesor Nikolay Todorov ganó un proyecto europeo para renovar el entorno escolar, en la región búlgara del Ludogorie (Deliormán). Durante su discurso, sintió náuseas y vomitó en el director del instituto. Así da comienzo su viaje hacia su nueva vida, un periplo que atraviesa los pueblos olvidados de Bulgaria.
A su edad, Nikolay está consumido por la soledad, la infelicidad de una vida desperdiciada y la desesperanza. Es una sátira sin apenas gracia que enumera aspectos de la sociedad, como los movimientos forzados de población por motivos étnicos, las protestas a través del arte o la identidad de las tradiciones, aunque no profundiza en ninguno. Son más interesantes las notas de la traductora, con información sobre el gobierno comunista de la República Popular de Bulgaria en las décadas de los 70 y 80.
Los pasos del protagonista se interrumpen a ratos para describir el recorrido vital de otros personajes. Y aquí llega mi principal problema: no conecto con lo que pretende contar, más allá de cuatro vidas con poco interés. Después de un arranque pausado y aburrido, la historia acelera hacia un sinsentido de crimen y pasiones, con giros vulgares que no están a la altura del durísimo trasfondo social. Me deja con sensaciones encontradas.
«El mundo es como hemos acordado que sea».
«Siempre he pensado que no era de este mundo hasta que te conocí».










