Ilustración de cubierta: Zurtnalone
SINOPSIS
«Yo no era ni héroe ni villano. Pertenecía a la clase media de la moral: tenía principios, sí, pero no todo el rato ni para todas las cosas».
Miguel vive atrapado en el recuerdo de una ruptura amorosa. Cansado de sentirse náufrago en un mar de deseos ajenos, abraza una obsesión enfermiza: será él quien tome todas las decisiones que afecten a su vida, ya no está dispuesto a tolerar los caprichos de ningún déspota. Esta rebelión hace que pierda el trabajo y lo arrastra a una situación en la que tendrá que enfrentarse a las sombras de la ciudad, de sus gentes… y a las suyas propias.
La bandera del pobre es una novela noir de barrio que, desde el realismo psicológico, cuenta la historia de un hombre cuya deuda no hay manera de saldar.
OPINIÓN PERSONAL
Miguel es un hombre «aquejado de melancolía» y atormentado por la ausencia de su pareja. Pasa las noches en vela, preguntándose: «¿Quien soy en relación con los demás?» o «¿Qué hago con todo esto que siento?». Tras horas de reflexión nocturnas, llega a la conclusión de que «el mal es el poder» y se aferra a ideas revolucionarias como excusa para todo.
El protagonista, y narrador en primera persona, dice posicionarse en contra del poder, pero se mueve en lugares que contradicen sus principios y no acaba de ser su propio dueño. Su evolución no atisba ninguna crítica real al sistema. Al contrario, forma parte del problema y explora «el mal» desde un punto de vista subjetivo y alterado.
No es el drama social que imaginaba, no hay una corrupción del alma y los personajes son cuestionables de por sí. La historia se inclina hacia el crimen en el mundo de las adicciones y el poder que se impone a la fuerza, sin un discurso moralista que repare los daños. Aquí se muestran las naturalezas más bajas, las mentes más retorcidas, aunque nos deja atisbar un instante de luz y esperanza.
Te deja con los ánimos desinflados, aunque cualquier otro final no me habría parecido igual de creíble y coherente.
Personalmente, me agrada más su faceta soñadora, la inocencia que describió en Las noches que nunca te contaron o las risas que nos sacó en los Cuentos para bobos, pero esta novela anuncia que puede desenvolverse bien en otros géneros literarios. Hay frases para subrayar en todas las páginas y madera de buen escritor.
«No todos podemos vivir en un mundo en el que las cosas salen bien».
«Estaba acostumbrado a vivir al margen de la gente normal, pero ser un apestado entre marginales es algo con lo que no contaba».
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