Traducción: Carmen Criado | Editorial: Alianza
SINOPSIS
Durante la Tercera Guerra Mundial, un grupo de niños evacuados naufraga en una isla desierta de los Mares del Sur y se enfrenta allí con el desafío de reorganizar su vida en común, a partir de cero. Deberán reinventar la sociedad y escoger los mecanismos para vivir en común. Sus personajes principales son alegorías de los diferentes aspectos de la humanidad: Piggy, gordito y asmático, es el representante de la sensatez y el sentido común; Ralph es el defensor del orden y la civilización; Jack es el fanático y cabecilla de una horda de niños-cazadores, fascinados por la barbarie; Roger representa la crueldad y el sadismo sin límites; Simon encarna la bondad natural de la humanidad... Durante el día, exploran las playas deslumbrantes y paradisiacas. Pero por la noche son atemorizados por pesadillas de una bestia primitiva. Huérfanos de la sociedad, añoran todo lo que han perdido y deben forjar su propia manera de vivir; pero muy pronto el grupo se divide y sus inocentes juegos adquieren un giro peligroso. La aventura está servida.
Celebrando el 70 aniversario de la publicación de "El Señor de las Moscas", de William Golding, Aimée de Jongh firma el guion y las ilustraciones de la primera adaptación, completa y a todo color, de un clásico de la literatura universal que representa de forma magistral la lucha de la civilización contra la barbarie y la pérdida de la inocencia infantil.
OPINIÓN PERSONAL
No voy a extenderme en la historia, porque ya reseñé El Señor de las Moscas y este cómic es una adaptación increíblemente fiel. De hecho, la ilustradora comenta que «cada frase se ha tomado el original». Solo puedo añadir que el ritmo narrativo del texto adaptado es fluido y la evolución de los niños está bien resumida.
El apartado artístico es soberbio. Los paisajes se sienten vivos y los personajes expresan su carácter en cada trazo. Es una obra de gran belleza que inspira respeto hacia la novela. Ideal para conocer el clásico a grandes rasgos si todavía no lo has leído.
—¿Qué importa?
—Es lo único que tenemos».


































