Videojuego, Tiny Bookshop

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Cartel del videojuego Tiny Bookshop


Un día guardas todas tus cosas y dejas la ciudad para vivir tranquilamente junto al mar, en una librería móvil. Buscas tu lugar en el mundo y huir del estrés, aunque vender libros no es un trabajo cozy. Las ventas dependen de factores como el clima, la ubicación o el número de ejemplares. Puedes decorar la tienda para ganar bonificaciones y ordenar libros por colores y tamaño. Muy satisfactorio esto último.

La única dificultad: socializar con tus nuevos vecinos, aunque de eso trata precisamente el juego, de crear comunidad. Merece la pena cuando los clientes piden ayuda y pasas las horas buscando títulos y descubriendo sinopsis de libros reales.

Al acabar el día, La Gaceta de Literia nos informa de eventos y noticias, como las protestas estudiantiles de la Universidad S. Literato. No esperaba un jueguito tan completo, desprende amor por los libros, la convivencia, y visualmente me parece acogedor.


El libro era mejor, Los Radley

Cartel de la película Los RadleyCubierta de Los Radley


Me sorprendió que el libro estuviera pasando desapercibido, pero no siento lo mismo con la película. No solo por los cambios creativos, apenas he conectado con Los Radley.


El libro era mejor, Eragon

 Cartel de la película Eragon


Todos mis círculos fingen que la adaptación de Eragon nunca existió.


El libro (no) era mejor, El peor vecino del mundo

Cartel de la película El peor vecino del mundoCubierta de Un hombre llamado Ove


Después de leer Un hombre llamado Ove, puedo decir que la adaptación respeta el original, aunque han mejorado algunos detalles. Sin desmerecer ninguna, porque las dos son buenas, prefiero la película: el guion aporta nuevos matices y emociona más en la gran pantalla. Un drama de lágrima fácil que también despierta ternura y hace sonreír.


Reseña, Desastre ilustrado | Fran Ferriz

Ilustraciones: Fran Ferriz | Editorial: Luz de Fondo

Cubierta de Desastre ilustrado


SINOPSIS

Desastre ilustrado no es un libro de autoayuda. Es casi lo contrario: una cabeza brillante intentando no ahogarse en su propio ruido. Fran Ferriz —ilustrador, diseñador y autónomo funcional a ratos— recorre con humor y lucidez el funcionamiento de una mente atravesada por el TDAH, el autismo, las altas capacidades, la sinestesia, el perfeccionismo y la ansiedad productiva. Entre hiperfoco y bloqueo, talento e impostor, impulso y parálisis, el libro habla de crear, trabajar, llegar tarde, contestar correos, odiar reuniones, depender de clientes y fingir que uno es una persona normal mientras intenta no venirse abajo. Con texto e ilustración mezclados como pensamientos intrusivos, Desastre ilustrado convierte el caos mental en una experiencia reconocible, ácida y muy divertida.


OPINIÓN PERSONAL

Si aún desconocéis el nombre de Fran Ferriz, os presento a un artista comprometido con la salud mental que lleva décadas ilustrando y hablando de su caos mental. Cuando miras sus garabatos, sientes una conexión inmediata, el tipo de complicidad que establecen entre sí las personas que han aprendido a vivir con las sombras de su cabeza. Para mí, esa el magia de su trabajo: descubrir que no estamos solos y tener compañía en el pozo que es la vida.

A diferencia de otros libros de divulgación, Desastre ilustrado no es un libro de autoayuda ni un manual de psicología, no ofrece herramientas milagrosas ni abruma con términos que son ajenos al día a día. Un escrito en primera persona pone nombre y explica brevemente su neurodivergencia, para acto seguido centrarse en las repercusiones laborales y sociales.

Hay momentos que me ha sacado una lágrima, porque me ha tocado vivir las circunstancias, pero es un librito narrado con el humor irreverente que nos hizo reír en Cosas Terribles. Si bien su ópera prima era una ficción que convertía experiencias vitales en fantasía urbana, aquí el escritor no se esconde detrás de metáforas: una biografía sin filtros.

Un volumen ilustrado para regalar a tu círculo más cercano, les ayudará a comprender cómo funcionas, cómo te sientes. En mi caso además, ha sido un viaje de autodescubrimiento.


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Videojuego, Dredge

Black Salt Games, Team17

Cartel del videojuego Dredge


¡Se busca pescador! Después de zozobrar contra las rocas escarpadas de Vértebra Mayor, el barco presenta daños irreparables. El alcalde nos proporciona un nuevo navío para salir de pesca y así pagar la deuda que contraemos con el pueblo.

Si os gusta pescar, hay todo tipo de minijuegos, con enciclopedia de pescados y exploración de un mapa pasado por agua. Pero no te confíes, porque no es una experiencia relajante: al caer la noche, la niebla aumenta el pánico y ocurren sucesos extraños. Después de todo, la ambientación y la pérdida de cordura se inspiran en el bestiario de Lovecraft.

La historia avanza a medida que hablamos con personajes turbios, encontramos fragmentos de un diario y recuperamos reliquias de un barco que naufragó hace años. Lo primigenio acecha en las profundidades mientras navegamos hacia el mejor o el peor de los escenarios.


Videojuego, The Wolf Among Us

Telltale Games

Cartel del videojuego The Wolf Among Us


Adaptación interactiva de Fábulas cuya historia varía conforme a las decisiones que tomas y al momento en que las tomas. Hace años que leí los cómics y aún recuerdo que Lobo Feroz era uno de mis personajes favoritos, así que la existencia de este juego me dio alegría.

Bigby Wolf es el comisario de Flabetown, una ciudad habitada por personajes de cuentos de hadas que llegaron hace cientos de años, cuando sus hogares fueron atacados. La mayoría permanecen escondidos en el mundo terrenal gracias a un hechizo llamado Glamour que les da apariencia humana. Pero el hechizo no es gratis y algunos no se lo pueden permitir.

La historia no es la gran cosa: hay un asesino suelto y Bigby tiene que descubrir su identidad antes de que Flabetown pierda los nervios. El caso se complica a medida que investiga las pistas y aparecen más sospechosos. Es una trama de corrupción y personajes cuestionables. Por cierto, ¿existirá alguna adaptación en la que Ichabod Crane no sea insufrible?

Un misterio entretenido que me ha gustado más por las conversaciones profundas que por la resolución. Una experiencia agradable si te apetece revisitar el mundo de Bill Willingham.