Ilustración de cubierta: Amelia Sales | Editorial: El Transbordador
SINOPSIS
Mi nombre es Sidaya, hija de Yrea, nacida en Isla Verde. Guerrera de las huestes de Riela, superviviente del horror de Uhda, huérfana de la cascada y protectora del velo.
Solo el velo separa lo que queda de humanidad de la desolación. Los róvegars, las bestias que sirven al caos y alimentan el velo con cada muerte, han situado a la humanidad al borde de una situación límite, su inminente extinción. Sidaya, Hadine y Évelar deberán emprender una misión suicida que los llevará hasta sus propios límites.
El velo nos permite nadar en el mundo interior de cada uno de ellos, lleno de intrigas y contradicciones, tan humanas y tan fantásticas a la vez.
OPINIÓN PERSONAL
«El velo había traído a los róvegars y, con ellos, la desolación». Hace siete años, un suceso desconocido afectó la separación entre las dos realidades. El velo es como una lluvia de estrellas que se alimenta de la vida de los seres de Uhda. Cuando alguien muere luchando contra las bestias grotescas que cruzan desde el otro lado, el confín avanza y el perímetro de la corrupción se amplía.
La historia está narrada en primera persona por tres voces: una superviviente de la masacre de Isla Verde, una esclava maga que no sabe conjurar y un sacerdote ciego guiado por las premoniciones de una diosa. Sidaya, Hadine y Évelar son héroes vulnerables, marcados por el pasado, que representan valores sociales en un discurso poco sutil.
Sus recuerdos describen vagamente toda la información que necesitamos para comprender el mapa: las creencias religiosas y las guerras políticas que han tenido lugar en este lado del velo. La construcción del mundo es interesante y merece mucho la pena, pero no profundiza en nada, es un libro corto que va directo al desenlace de la trama principal.
El final es abrupto.




















