Reseña, El olvido y otras cosas imposibles | Pilar Salamanca

Editorial: Menoscuarto

Foto del libro El olvido y otras cosas imposibles


SINOPSIS

Según José Saramago todo es autobiografía y escribir es el elemento mismo del olvido. Esta novela propone una confesión de su realidad interior y exterior, pero no siempre sujeta a la verdad... como sucede con casi todas las confesiones. El lector hallará aquí una suerte de autobiografía espiritual de las dos primeras décadas de su protagonista, una mujer en permanente revisión de su pasado que en esta sugerente novela quiere dejar un sencillo pero rotundo testimonio. Como esos grafitis que en cualquier lugar nos dicen «estuve aquí». Nada más. Y nada menos.


OPINIÓN PERSONAL

«El abuelo es, ya digo, un hombre lleno de virtudes que confía en el Altísimo pero también, y sobre todo, en la bondad intrínseca del ser humano. No espera que la bondad triunfe algún día sobre la Tierra, pero eso tampoco le sorprendería demasiado. En general, ve la maldad como una equivocación, como una falta de preparación o de cultura que podría arreglarse fácilmente con un poco de buena educación».

El olvido y otras cosas imposible es una obra autobiográfica sobre la infancia y adolescencia de la autora, desde los 3 a los 20 años. Aunque no me ha quedado demasiado claro cuánta verdad hay en sus palabras. La protagonista es niña y adolescente, pero se expresa con la sabiduría de una mujer adulta desde las primeras páginas. De todas formas, su biografía me resulta demasiado cotidiana. De acuerdo que la niña sea un poco peculiar y nos describa sucintamente el contexto histórico de su trayectoria vital. Pero, en mi opinión, no hay mucho que contar. De modo que se centra más bien en las reflexiones particulares de una niña que observa e interpreta el mundo con sus propios juicios de valor.

«La gente que forma parte de mi pequeño cogollo social casa-colegio/colegio-casa no tiene mucho que senñarme. O quizá sea yo la que no tiene ganas de aprender, porque todo lo suyo me aprece insufriblemente aburrido y, también, porque estoy convencida de que padres y profesores son colaboradores necesarios de la innumerable sarta de "creencias", "opiniones", "convicciones" e incluso "sentinmientos, los tiránicos prejuicios que arman sus ideas. Nunca he encontrado la forma adecuada de dialocar con ellos. Tampoco la esperanza: seré siempre la niña egoísta, mentirosa e inconsciente que se atreve a hacer lo que le gusta. Seré siempre la rebelde, la inconformista, una niña de mal carácter, imposible de controlar».

La historia está narrada en primera persona, así que conocemos la vida y obra de esta autora de primera mano. Su prosa es densa, demasiado densa. Y muy lenta. Básicamente, porque no sucede nada de interés. La niña y la futura adulta reflexionan sobre el pasado y analizan con detenimiento las etapas más importantes de su niñez y adolescencia. Lo que se traduce en poco diálogo y mucha parrafada trascendental. En ese sentido, su lectura se hace bastante pesada.

En primer lugar, reconozco que he abandonado su lectura a los pocos capítulos porque me da una pereza tremebunda seguir leyendo un libro que no me dice absolutamente nada. Lo que significa que mi reseña solo es un breve comentario sobre mis primeras impresiones a modo de presentación, con la información justa y los motivos de mi abandono.

Mi principal problema con este libro de ¿memorias? es que la autora se dispersa por todas las ramas que ve a su paso. Desarrolla en toda su extensión ideas demasiado simples que no daban para un análisis tan profundo y detallado, al mismo tiempo que decora en exceso los pensamientos de la niña. Más que una biografía novelada, parece un ensayo sobre su vida. Muchas reflexiones me parecían interesantes, pero la mayor parte del tiempo no ha logrado captar mi atención con sus idas y venidas.

Según parece, le obsesiona plasmar sus recuerdos más importantes sobre el papel antes de que la edad traiga consigo el olvido. Y efectivamente, ha citado los momentos más importantes de su infancia por orden cronológico. Solo que los ha deformado notablemente al relatar su entrada en la adolescencia desde una perspectiva más adulta. De todas formas, ninguno de los recuerdos que analiza me suscita el más mínimo interés hacia el resto de la novela.