Cuentos desde el otro lado: Antología de nueva literatura extraña

Editorial: Fábulas de Albión


SINOPSIS

Con influencia directa de China Miéville, Anna Starobinets o Jeff VanderMeer, los autores apuestan por un lenguaje literario en su reinterpretación de la fantasía urbana, la ciencia ficción especulativa y la literatura extraña. Son cuentos de «New Weird»: el último sub-género de la ciencia ficción literaria, con elementos extraños y en muchas ocasiones emparentado con la ficción especulativa ecológica, ya que elucubra sobre el futuro cercano de nuestro planeta y los principales problemas ‘distópicos’ a los que nos enfrentamos tienen que ver con la explotación de los recursos. Sus principales exponentes son autores multipremiados, entre los que destacan China Miéville o Jeff VanderMeer (ambos publicados con gran éxito en nuestro país, VanderMeer por Ediciones Destino). 


OPINIÓN PERSONAL

«Estamos ante una antología donde están presentes algunos de los autores del fantástico más interesantes del panorama actual haciendo una revisión del género, buscando los límites, dejando atrás la herencia de autores canónicos como Lovecraft para traernos algo con identidad propia».

Si tuviera que definir el new weird basándome únicamente en el contenido de este libro, diría que es un género oscuro, casi siniestro. Relatos que provocan auténtico pavor sin tener que recurrir a elementos macabros. Desde un principio, sospechas que algo realmente terrible está a punto de suceder. 

Todos los personajes tienen una cosa en común: los autores definen su psicología en apenas un par de páginas, capaces de describir toda una vida personal en unas pocas líneas. Además, al margen de una ambientación tan extraña, los protagonistas parecen de carne y hueso. Resulta casi imposible no sentirse identificado con alguna de las historias. Es más, la mayoría de los protagonistas me han parecido carismáticos, así que enseguida empatizas con ellos. Y transmitir esa clase de familiaridad con tan pocas palabras, tiene mucho mérito.

Son relatos bastante breves, de unas diez páginas cada uno, escritos tanto en primera como en tercera persona. Por ejemplo, el relato Ellos de Luis Manuel Ruíz me ha recordado muchísimo a la peculiar prosa en primera persona de Albert Camus en La caída. No obstante, todas y cada una de las voces que componen esta antología poseen su propio sello de identidad. Por otro lado, todas las historias tienen una cosa en común: toman la realidad contemporánea y la deforman a su antojo para transformarla en una ficción extraordinaria, mezcla de fantasía urbana, ciencia ficción e, incluso, cierto realismo mágico. En definitiva, se trata de una lectura amena y original.

Teniendo en cuenta que me vuelven loca las rarezas literarias, este libro me ha parecido interesante y recomendable. Lo que más me ha gustado, han sido los giros imprevistos de algunos relatos. Muchos te dejan simplemente con mal cuerpo, pero otros... te dejan directamente con la boca abierta. Por esa misma razón, no voy a reseñar cada uno de los cuentos por separado porque no quiero que conozcáis de antemano ningún detalle para que podáis disfrutarlo como yo, descubriendo poco a poco las inesperadas sorpresas que se esconden entre sus páginas.

Hay cuentos oscuros, prácticamente de terror. Algunos que directamente nos arrastran hacia la locura de sus personajes. Otros que parecen relatos de auto-ayuda porque reflexionan, desde un punto de vista mágico, sobre sentimientos humanos, tales como la pérdida de un ser querido o la superación personal. Por otro lado, no sé si ha sido de forma intencionada, pero también se aprecia cierta crítica social en un par de ellos. En definitiva, la temática de estos relatos no podría ser más variada.

Mi gran favorito ha sido La ballena varada de Kabelvag. Me ha fascinado el modo en que una historia tan sencilla, como lo es la rivalidad entre dos grafiteros que compiten por realizar el mejor grafiti, puede convertirse en un relato tan intrigante, con un final que me ha enamorado. Y hablando de finales impresionantes, el relato de Marc Pastor me ha dejado en trance.