Reseña, El imperio de los cadáveres | Project Itoh, Toh EnJoe, Tomoyuki Hino

Traducción: Olinda Cordukes Salleras | Editorial: ECC


SINOPSIS

A finales del siglo XIX, se desarrolló una tecnología para reanimar cadáveres. El estudiante de medicina John Watson se convierte en agente secreto del Imperio británico y sale a recorrer el mundo. Va tras el lenguaje y el alma, con sus 21 gramos de peso. La última e inacabada gran obra de Project Itoh, terminada por Toh EnJoe y adaptada espléndidamente al manga.


OPINIÓN PERSONAL

«Manejar como si fuera un títere a un hombre que ha fallecido ¿no es una blasfemia contra la vida?»

La historia transcurre a finales del siglo XIX, ochenta años después de la muerte de Victor Frankenstein. Después de casi un siglo de investigación, la humanidad ha desarrollado una tecnología que permite la recreación de la vida a partir de la muerte: la necrotecnología reanima y controla a los cadáveres mediante la instalación de un necroware que "robotiza" sus cuerpos sin alma.

Con el paso de los años, los modelos antiguos han sido actualizados con implantes más modernos, lo que ha provocado una nueva revolución industrial. Los cadáveres reanimados carecen de voluntad, así que son utilizados como mano de obra barata, para trabajar e ir a la guerra. Esto supone un aumento de paro que podría desestabilizar la situación económica a nivel mundial.

John Watson es un ingeniero de cadáveres, el segundo de su promoción en la facultad de medicina de Londres. Después de una reanimación ilegal de un cadáver, se ha convertido en agente secreto del Imperio británico para librarse de la cárcel. El imperio le ha ordenado buscar el memorándum de Victor Frankenstein, que se creía tan perdido como muerto el monstruo.

Londres, Afganistán y Japón, entre otros, serán el escenario de su investigación. Durante su viaje, conoceremos la postura política de cada país. Por ejemplo, Japón se ha cerrado al mundo durante 200 años porque no ve con buenos ojos la necrotecnología. Mientras que las grandes potencias se pelean por la posesión del manuscrito.

Por su parte, Watson va tras el lenguaje y el alma, con sus 21 gramos de peso. Quiere demostrar que, una vez muertos, el alma permanece en el cuerpo. Pero lo hace por amor a la ciencia... y porque está buscando el alma de Friday, el cadáver que reanimó de manera ilegal. A Watson le obsesiona el codiciado memorándum porque el monstruo de Frankenstein es el único que logró albergar un alma y pensar por sí mismo.

Llegados a este punto, confieso que me ha costado un esfuerzo sobrehumano digerir el hilo de la ciencia ficción, porque la esencia que nos hace humanos resulta demasiado enrevesada para mi gusto. The One se tambalea todo el rato entre la ciencia ficción y la fantasía, y yo no acabo de entender muchos de los conceptos que se utilizan para resolver la historia.

Durante los primeros tomos, la trama se centra más en la acción, ya que Watson recorre el mundo entero en compañía del capitán Frederick Burnaby, un guerrero profesional e impulsivo, que disfruta enfrentándose a las hordas de cadáveres que los persiguen (ya os dije que utilizaban a los cadáveres reanimados para ir la guerra). Que, por cierto, me ha encantado la camaradería que se forja a fuego lento entre Watson y Burnaby. Además, el capitán Frederick le concede un punto cómico a un relato tan serio.

Por supuesto, los agentes del Imperio británico no son los únicos que codician el manuscrito de Frankenstein. Hadaly, una agente de la compañía militar privada Pinkerton, los sigue muy de cerca. Sin embargo, el drama de esta mujer no me ha conmovido tanto. Quizá porque su historia personal era demasiado predecible.

Como digo, la trama se centra más en la acción, pero también se aprecia cierta crítica social en las reflexiones más filosóficas de Watson. La mayoría de los personajes secundarios representan la locura y la ambición de la naturaleza humana.

En definitiva, la búsqueda del alma humana y la defensa de los cadáveres reanimados es la parte más emotiva del manga. Sobre todo porque la relación que mantiene Watson con su ayudante cadáver me ha enamorado desde la primera página y me ha sorprendido hasta la última. Además, el discurso final sobre la construcción de nuestra alma me ha parecido precioso.

Solo me queda aplaudir que los nombres de los personajes rindan una especie de homenaje a los protagonistas más clásicos de la literatura. Y deciros que El imperio de los cadáveres es la última e inacabada gran obra de Project Itoh, terminada por Toh EnJoe y adaptada espléndidamente al manga.

En conclusión. Una historia interesante, original y arriesgada que muestra la peor cara de la naturaleza humana y nos invita a reflexionar sobre las consecuencias sociales que podrían llegar a tener los avances científicos más ambiciosos. La entrega absoluta de Watson en la búsqueda del alma perdida de Friday ha roto todos mis esquemas.


«No temo a la muerte. Lo que más miedo me da es olvidarte. Porque los recuerdos que tengo contigo son los que forman mi alma, los que hacen que yo sea yo».