Editorial: Plaza&Janés
SINOPSIS
Medicine Creek es un pueblo perdido de Kansas, un pueblo tranquilo donde todo el mundo se conoce y donde nunca ocurre nada... Hasta que se produce un asesinato. En medio de un campo de maíz se descubre el cadáver mutilado de una mujer rodeado por un círculo de flechas indias, cada una con un cuervo atravesado en su punta. Y esto es solo el principio. El asesino está entre los habitantes de Medicine Creek y nadie volverá a dormir tranquilo.
Justo en ese momento llega al pueblo el enigmático inspector Pendergast. Nadie sabe quién le ha avisado, pero todos están seguros de que es el único capaz de descifrar el misterio de los espeluznantes asesinatos...
OPINIÓN PERSONAL
Medicine Creek es el típico pueblo en el que todos se conocen y en el que todos los habitantes comparten un artículo de fe inamovible: que tanto el asesino como la víctima son "de fuera". A cargo de la investigación, nos encontramos al sheriff Hazen y su ayudante Tad, en compañía de un equipo bastante chapucero que destroza la mayoría de las pruebas en el escenario del crimen.
Desde un principio, los vecinos insinúan que algo sucedió en el pueblo hace muchos años, aunque nadie quiere hablar de ello. Resulta que Medicine Creek es un pueblo supersticioso que todavía cree en una antigua maldición que pesa sobre tres túmulos. Además, enseguida se descubre que Medicine Creek es un pueblo de pasado dudoso, es el típico pueblo norteamericano con esqueletos en todos los armarios.
De pronto, aparece un personaje de aspecto fantasmal, delgado y sin sustancia: el enigmático detective del FBI, Pentercast. No se trata sólo de su aspecto de zombi o de vampiro recién salido de la tumba. Pentercast es más raro que un perro verde en todos los sentidos. Se limita a trabajar en silencio, sin dar explicaciones a nadie, ni siquiera a su peculiar ayudante. Y es el típico superhombre poseedor de una intuición sobrehumana.
Desde las primeras páginas, simpatizaba mucho con su personalidad, incluso me hacía gracia cómo se iba relacionando con unos habitantes cada vez más desconcertados. No obstante, su carisma desaparece del mapa a medida que transcurren los acontecimientos. La presencia de Pendergast (¿se supone que es el protagonista?) resulta prescindible. De hecho, la historia sería exactamente la misma sin él. De modo que se desarrollan dos investigaciones en paralelo, aunque tanto el sheriff como el detective obtienen los mismos resultados.
La historia está narrada en tercera persona, aunque siempre desde el punto de vista de algún personaje. Quizá por esa razón, el argumento avanza a un ritmo muy irregular: a ratos su historia parece quedarse estancada, a ratos es un libro muy entretenido que te arrebata el aliento y estás deseando conocer qué sucederá a continuación. Por cierto, las descripciones de los cadáveres y las prácticas del asesino son demasiado macabras, no aptas para estómagos sensibles.
El desenlace del misterio consiste únicamente en relatar la historia del pueblo y de cada uno de sus habitantes. Algunos capítulos me parecieron bastante aburridos, ya que abunda la paja insustancial que sólo sirve para conducirnos hacia sospechosos inocentes.
Por desgracia, el final no era lo que me esperaba y me ha resultado bastante decepcionante para una lectura tan pausada e intensa. La persecución del asesino se alarga de forma interminable, ridícula e innecesaria durante demasiados capítulos. Además, la identidad del asesino resulta poco creíble, sobre todo porque parece inmortal. El epílogo es lamentable y no se sostiene.
Naturaleza muerta es el cuarto libro de una serie sobre el Inspector Pendergast, pero se puede leer perfectamente de forma independiente.
