Diseño de cubierta: Cristian Cantero
SINOPSIS
¿Te ha pasado alguna vez que, al mirar por el rabillo del ojo, has visto algo que no encajaba? ¿Una sombra donde no debía haber nada, un movimiento en un rincón vacío? Tal vez sentiste ese escalofrío, pero decidiste no girar la cabeza. Quizá hiciste bien.
Yo, más de una vez, sí miré...
Y casi crucé la línea jugando. Ahora me arrepiento, pero al menos quedan estas historias para advertirte.
San Bernabé 31 no es solo un lugar; es un cuentacuentos macabro que les susurra al oído a quienes son lo bastante sensibles para ver lo que otros ignoran... o a quienes, simplemente, estuvieron en el sitio equivocado.
Si alguna vez pasas por el número 31, hazlo deprisa. Y si escuchas el telefonillo, no contestes.
San Bernabé 31 es una antología de relatos de terror nacidos de sueños perturbadores y experiencias paranormales del autor. Historias directas, donde protagonistas corrientes se enfrentan a lo inexplicable, obligándote a cuestionar los límites entre lo que es real y lo que no.
OPINIÓN PERSONAL
Aunque se habla de antología, no es un libro de relatos independientes. Cada capítulo narra el punto de vista de un piso, a modo de novela coral entre los vecinos. El número 31 de la calle Bernabé reúne lugares comunes: voces extrañas, frialdad en el ambiente y personajes que repiten «serán imaginaciones mías».
El terror conjuga elementos clásicos que siempre funcionan, como presencias infantiles o una muñeca diabólica. Diferentes tipos de aparición que dividen los relatos en dos bloques: el miedo a lo que no se ve y las escenas macabras. Parece que enumera cosas inquietantes sin mayor profundidad, pero al final intenta que la repetición tenga un sentido.
Los diálogos no suenan naturales, pero el estilo narrativo es sencillo y se lee rápido. Si eres aprensivo a los casos paranormales, puede que sientas un par de escalofríos.
«No se debe invitar a lo que no ves».
