Extraños | Kimberly McCreight

Traducción: Verónica Canales Medina | Editorial: Montena


SINOPSIS

Cuando Cassie desaparece dejando tras de sí una serie de crípticos mensajes, Wylie tiene que superar sus miedos y hacer lo que mejor se le da: salvar a su amiga de sí misma. Acompañada de Jasper, el chico que las ha distanciado, Wylie se lanza a la desesperada a una misión de rescate, que pronto se revelará sumamente peligrosa.

Cuanto más se adentran en los frondosos bosques de Maine, más tiene que esforzarse Wylie por apaciguar la creciente sensación de que algo va muy mal. ¿Y si Cassie les estuviera ocultando algún detalle? ¿Y si encontrarla fuera solo el principio de algo mucho más misterioso? Cuantas más preguntas se haga Wylie, más deseará no haber salido de su casa... Pero también descubrirá que es más fuerte de lo que jamás había imaginado.


OPINIÓN PERSONAL (con algunos spoilers)

«Que tu peor miedo se haga realidad sume al mundo en una oscuridad especial. Y estoy bastante segura de que se queda así para siempre».

Mi principal problema con este MELODRAMA (así, en mayúsculas) es que no he podido empatizar con ningún personaje. Todos los protagonistas han sido construidos sobre un pasado excesivamente traumático que no les permite comportarse con normalidad. Desde la primera página hasta la última, el drama se convierte en dramatismo.

Wylie es una adolescente que se niega a salir de su casa desde que perdió a su madre en un accidente de tráfico. Lógicamente, su padre le permite saltarse todas las clases y recibir tutorías en casa. Del mismo modo, su terapeuta le consiente hacer lo que quiera hasta que se recupere del trauma. Obviamente, el comportamiento de Wylie no tiene consecuencias en el mundo real. Probablemente, sea la peor psicóloga que he conocido. Pero como diría Wylie (y cito textualmente del libro): «Me preguntaba si de verdad sería psicóloga, porque me parecía demasiado pequeña, joven y guapa para serlo».

A grosso modo, voy resumir muy brevemente cómo es la familia feliz y hogareña de Wylie. El padre de Wylie es un científico que investiga la inteligencia artificial y, más concretamente, la percepción emocional. Precisamente él, que guarda bajo llave cada una de sus preciadas emociones. En definitiva, Wylie se parece más a su madre, mientras que su hermano mellizo (superdotado, pero idiota y odioso) se parece más a su padre. Ah, sí. Su abuela paterna no puede ver a Wylie porque se parece demasiado a su  madre. (Más drama). Y su abuela materna estuvo encerrada en un psiquiátrico. (Más drama sobre drama).

Y cuando crees que las cosas no podrían irle peor a la pobre Wylie, nos confiesa que «Todas mis amigas me odian». Que digo yo. Si te odian, tan amigas tuyas ¡no serán! El caso es que este grupito del todo irrelevante se hacen llamar a sí mismas la Coalición del Arcoíris por la gran variedad de sus colores de pelo. Wylie opina que parecían no darse cuenta de que el hecho de que todas fueran de piel blanca hacía que su apodo fuera totalmente ofensivo. (¿Por qué? ¿Qué me he perdido? ¿Es una mala traducción?)

Ahora, voy a obviar cómo se conocieron Wylie y Cassie porque me parece demasiado ridículo para dedicarle ni cinco minutos. El caso es que dos personas que solo tienen en común el blanco de los ojos se hacen "mejores amigas" de la noche a la mañana. Pues bien. Los padres de Cassie están divorciados. Su padre es alcohólico y su madre es la típica mujer repelente que nunca tiene demostraciones de afecto con su ¿querida? hija. De modo que Cassie se da a la mala vida y su amiga Wylie asume el rol de cuidadora. 

No obstante, estos antecedentes no eran lo bastante dramáticos para ir en consonancia con el resto de la historia. Así que, sin venir a cuento, Cassie le cuenta a su amiga que su entrenador de baloncesto le ha enseñado su "cosa". Pero no ha sido una experiencia terrible, sino desagradable. Y claro, a Cassie le da vergüenza imaginarlo. Vergüenza y asco. Por esa razón, no vuelven a hablar de del tema nunca más.

En fin. Por alguna extraña razón, Cassie pasa de estar escondida en un cuarto de baño a ser una de las chicas más populares del instituto. La Coalición del Arcoíris empieza a invitarla a todas sus fiestas y conoce a Jasper, el típico chico malo. El caso es que Wylie intenta enderechar la vida de su amiga sin demasiado éxito. Hasta que un día, Cassie desaparece...

Supongo que a estas alturas, estaréis pensando que os he destripado toda la novela. ¡Pero no! Todo este DRAMA solo es el principio, una presentación muy breve de una amistad condenada al fracaso.

Cassie ha desaparecido. Wylie está sola en casa. Es de noche. Pero abre la puerta a Jasper, el novio de la chica desaparecida. Un adolescente de reputación dudosa que tiene brotes agresivos. Porque Wylie es así de tonta. Y porque Cassie les ha dejado a ambos las instrucciones necesarias para que acudan al rescate. Lo mejor de todo es que Cassie sabe, en todo momento, cuándo han llegado a su destino para enviar el siguiente mensajito misterioso. ¡Y nadie se cuestiona nada! Tonta, tonta, tonto.

Hasta aquí, reconozco que me sentía intrigada por el desenlace, porque la novela presenta varios frentes abiertos y todos los personajes me parecían igual de sospechosos. Pero a medida que iba profundizando en la historia personal de cada uno, mi interés hacia el resto de la historia principal se desplomó en picado. El trepidante road trip a contrarreloj de Wylie y Jasper es un aburrimiento. Y los secundarios que se van tropezando por el camino son tan ridículos como las casualidades que los meten en escena. Wylie sigue igual de tonta hasta el final. Y Jasper es su sombra.

Por último, el misterio de los extraños (The Outliers, en el original) me ha parecido un absurdo al que se le ha querido conceder más importancia de la que realmente tiene y, además, el tema en cuestión está muy mal tratado. No sé si etiquetar esta novela como ciencia ficción o fantasía. A pesar de que las últimas líneas son una inyección de adrenalina, el resto de la novela me ha dejado tan indiferente que no me apetece leer el resto de la serie. Así es, este libro forma parte de una trilogía innecesaria.

En conclusión. Una novela muy flojita y demasiado dramática. Como presentación de una trilogía, resulta poco prometedora. Aunque la premisa es muy interesante, su desarrollo es pobre y aburrido. Los extraños, que aparecen casi a última hora, se contradicen a sí mismos por culpa de una personalidad errática. Totalmente prescindible, nunca hables con Extraños.


«Siempre he pensado que solo hay algo peor que no tener una vía de escape, y es creer falsamente que la tienes».