Reseña, Inventario de existencias pendientes | Uker Martínez

Diseño de portada: Pacho Zárate (Pachosaurio)

Cubierta de Inventario de Existencias Pendientes


SINOPSIS

Este no es un libro de cuentos. Es una fe de erratas de la memoria.

Un inventario de lo que queda cuando el sentido se fractura: voces, fragmentos y personajes al borde de sí mismos, habitando ese territorio incierto donde la identidad se disuelve y vuelve a formarse sin previo aviso.

Aquí, la pérdida y el absurdo no se explican; se habitan. Cada texto abre una grieta, un pliegue donde lo vivido se reescribe, se deforma, se resiste a desaparecer del todo. No hay certezas, solo ecos: imágenes que regresan sin permiso, pensamientos que no terminan de cerrarse, presencias que persisten incluso cuando ya no deberían.

Los personajes que atraviesan estas páginas no buscan redención ni respuestas. Caminan sobre los restos de algo que alguna vez tuvo sentido, sosteniéndose apenas en la memoria, en el lenguaje, en la obstinación de seguir nombrando lo que se pierde.

Este libro no ofrece salidas. Es, en todo caso, un espacio para permanecer: una cartografía incompleta del extravío, un registro de lo que sobrevive después del quiebre.

Un libro para quienes no buscan entender, sino reconocerse en la fractura.

«Las palabras no son para entenderse, sino para reconocerse.»

Porque incluso lo que se rompe... insiste en recordarnos quiénes fuimos. 


OPINIÓN PERSONAL

«Este libro está dedicado a los náufragos que, aun sabiendo que el mar se secó, siguen construyendo barcos».

Antología breve de nueve relatos que recorren escenarios de fantasía para meditar acerca de emociones cotidianas, la “historia” es un ejercicio de introspección. Un libro metafórico para subrayar, narrado de forma poética y elevada. Me ha recordado en estilo a El Principito, lleno de frases rimbombantes que suenan a manuales de autoayuda.

Algunos personajes representan la ruptura de la mente, el amor perdido, la ausencia de un propósito.... Otros tienen nombres literarios, cuando podrían ser anónimos con voz propia. El simbolismo es sublime y no encuentro defectos a su pluma. Pero yo no he podido acabarlo.

No es para mí.