Ilustraciones: Pifa Montgomery
SINOPSIS
Martina Ugarte es la menor de tres hermanas… y la única que nació sin poder alguno.
Su única habilidad es saber, con absoluta certeza, cuándo son las 22:22.
Dieciséis años después de huir de Kalkahue, las Ugarte se ven obligadas a regresar a una comunidad secreta de la que nadie se atrevió a hablarles. Allí, a quienes nacen con un don los clasifican según su utilidad, bajo normas que no admiten preguntas.
Criadas en libertad, las hermanas no encajan. Y cuanto más intentan comprender qué papel se les ha asignado, más evidente resulta que su regreso no es una casualidad, sino el resultado de una historia iniciada siglos atrás: mujeres perseguidas, secretos heredados… y una memoria que se niega a desaparecer.
Porque Kalkahue no es un refugio: es un lugar donde los cuerpos tienen un valor asignado y la pregunta no es cuánto valen, sino quién decidió que se les podía poner precio.
El regreso de las Ugarte es una fantasía distópica con misterio y ritmo ágil, donde Martina deberá decidir quién quiere ser… incluso cuando el sistema ya lo ha decidido por ella.
OPINIÓN PERSONAL
Las hermanas Ugarte viajan de circo en circo por el sur del continente americano, siempre huyendo, con el tío Saúl y su institutriz Elba. Mientras que las mayores han heredado dones mágicos, Martina no tiene ningún poder especial, solo puede saber cuándo son las 22:22, y ni siquiera conoce el significado de esa hora.
Pero el origen de las hermanas Ugarte se remonta a 1530, cuando los inquisidores del reino de Castilla quemaban a las brujas en la hoguera y los sacerdotes incas sacrificaban vírgenes para contentar a los dioses. A lo largo de la historia, los Hijos del Sol y las Hijas de la Luna han combatido en una guerra santa: los Hijos quieren dominar y las Hijas anhelan ser libres.
Es una novela a dos tiempos narrativos: el pasado es más místico y el presente describe una distopía religiosa sobre adolescentes con poderes mágicos. Personalmente, me gusta más la mitología antigua y la ambientación de las primeras Ugarte. Cuando las hermanas llegan a su destino, la narrativa sigue un esquema visiblemente clásico.
Martina y compañía no saben en quién confiar porque todo el mundo les oculta información. Un silencio que mantiene en secreto los giros inesperados de los últimos capítulos. Pero el aspecto científico de la magia y algunos detalles desmerecen una trama tan bien pensada, me ha dejado una sensación agridulce.
Destaco una prosa soberbia, la originalidad y el mensaje feminista.
«La luna tiene muchas caras y vosotros, tan cegados por el resplandor del sol, nunca la entenderéis. Es mucho más fácil iluminar el día que la noche».
«Mientras la atención estuviera en qué grupo mandaba, nadie se rebelaría».
