Traducción: Patricia Mata | Editorial: OZ
SINOPSIS
Una versión moderna del clásico La bella y la bestia. El joven Ambrose Young lo tiene todo: éxito, popularidad, inteligencia y belleza. Es demasiado perfecto para alguien como Fern Taylor, una chica tímida y soñadora, y ella lo sabe. Pero las cosas pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. El chico y sus cuatro amigos se marchan a la guerra de Irak para servir a su país tras los atentados del 11S. Solo Ambrose regresa vivo, pero totalmente desfigurado y con el alma profundamente herida. ¿Seguirá amándolo Fern ahora que Ambrose ha perdido su belleza? ¿Podrá sanar sus heridas y devolverle la confianza y la seguridad que tanto necesita?
OPINIÓN PERSONAL
Fern se se considera a sí misma una chica mediocre, pequeña y pálida. Prácticamente invisible. Sin embargo, hace muchos años que dejó de ser un patito feo. Solo que ella no se ha dado cuenta todavía. Al contrario, desearía parecerse más a su mejor amiga, Rita, una chica dulce y alegre, que siempre está dispuesta a seguirle la corriente a Fern. Cuando Rita le pide que escriba cartas de amor en su nombre para conquistar a su próximo ligue, Fern no duda en echarle una mano. El problema es que el destinatario de las cartas es el chico del que Fern está enamorada desde los diez años.
Ambrose parecía salido de la cubierta de una novela romántica. Hasta su nombre parecía el de un personaje de un relato erótico. Fern entendía del tema, había leído muchas novelas del género: machos alfa de abdominales duros y miradas ardientes con los que eras feliz para siempre. Como podéis ver, a Fern le sobran palabras para idolatrar a su querido Ambrose. Tan guapo, tan inteligente, tan popular, tan buena persona... ¡tan todo! que es imposible no caer rendida a sus pies. Por desgracia (y porque no se puede ser más tonta), Ambrose acaba enamorándose de Rita.
No obstante, Fern no es la única que sufre en silencio. Su primo y mejor amigo, Bailey, lleva años enamorado en secreto de Rita, aunque sabe que su amor nunca será correspondido. Bailey es un chico alegre y divertido, inteligente y buena persona. Pero, al igual que Fern se siente poca cosa para Ambrose, Bailey cree que Rita puede aspirar a alguien "mejor". Su cuerpo está atrapado en una silla de ruedas desde que era un niño y, lo que es peor, los pacientes con distrofia muscular de Duchenne no suelen vivir más de veintiún años. La verdad es que la actitud de Bailey frente a la vida y su optimismo han sido la parte más emotiva e inspiradora de toda la novela.
El 11 de septiembre cambiará sus vidas para siempre. Y aunque la experiencia resulta igual de traumática para todos, la madre de Ambrose podría hallarse entre las víctimas del atentado. Al cabo de un tiempo, Ambrose logra convencer a sus amigos con su determinación y los cinco se marchan a la guerra de Irak para servir a su país. <<Cómo no iba a haber una guerra después de aquello.>> Lamentablemente, Ambrose es el único que regresa con vida. Y su rostro está totalmente desfigurado.
Lejos de regresar convertido en un héroe nacional, los familiares de los otros chicos consideran que ha sido el único responsable de sus muertes. Y el sentimiento de culpa, por haber sobrevivido a sus cuatro amigos, es incluso más doloroso que cualquiera de las secuelas físicas que desfiguran su rostro. Llegados a este punto, me esperaba que la historia pasaría a centrarse únicamente en el amor romántico entre la bella y la bestia y en la aceptación de uno mismo. Pero la autora me ha sorprendido, para bien, al profundizar con tanto detenimiento en la psicología de un Ambrose TAN roto.
En general, el ritmo narrativo me ha parecido más bien lento. De hecho, me ha costado un triunfo engancharme a su lectura desde las primeras páginas porque todo el rato era más de lo mismo. Siento que los personajes apenas cambian, básicamente, porque ya eran buenas personas desde un principio. La historia de amor entre Fern y Ambrose nos regala algunos momentos románticos dignos de mención, pero su relación daba para mucho más. De modo que los personajes secundarios también protagonizan sus propios dramas, con un desenlace mediocre y casi ridículo.
Por otro lado, podría decirse que se trata de una historia a dos tiempos, ya que los recuerdos más felices de su infancia establecen un vínculo entre el pasado y el presente. Pero ni con esas he logrado empatizar con los sentimientos de Fern porque, según parece, amar es su único cometido en esta vida. Y no me apetece.
En conclusión. Una versión moderna de un clásico que nunca me ha entusiasmado demasiado. En esta ocasión, la autora ha decidido concederle menos protagonismo al amor romántico y profundiza un poco más en el pasado traumático de la bestia. De modo que el argumento se asemeja bastante a una novela de superación personal. La historia en sí me ha gustado bastante, pero se repite más que el ajo y dramatiza en exceso. El desenlace se ha hecho desear tanto que, al final, me ha dejado indiferente.
