Reseña, El muro | Marlen Haushofer

Traducción: Genoveva Dieterich | Editorial: Siruela

Cubierta de El muro


SINOPSIS

Una mujer acepta una invitación para acudir a la cabaña de caza de unos amigos. Tras su llegada, la pareja anfitriona se acerca al pueblo vecino y no regresa. Angustiada, la mujer sale en su busca y, antes de llegar al pueblo, encuentra un muro invisible e insalvable, detrás del cual parece reinar una rigidez cadavérica. Aislada del mundo y rodeada de animales, la mujer se prepara para sobrevivir. De este modo, tendrá que replantearse su relación con la naturaleza y consigo misma, y reflexionar sobre el sentido de la vida y del amor.

La novela, de una gran sencillez y, al mismo tiempo, de una enorme densidad poética, se ha convertido en predecesora de la llamada «ecoliteratura» y ha sido reivindicada por figuras tan destacadas como las premio nobel Elfriede Jelinek y Doris Lessing.


OPINIÓN PERSONAL

«El 30 de abril los Rüttlinger me invitaron a ir con ellos al chalet de caza. Yo entonces llevaba dos años viuda, mis dos hijas eran casi adultas y disponía a gusto de mi tiempo».

Una mujer queda aislada en una cabaña del bosque con la única compañía de un perro. Una barrera invisible le impide regresar al pueblo, aunque al otro lado solo aguarda la muerte: el resto del mundo permanece inmóvil.

No es un libro de misterio, la mujer teoriza que el muro es un arma de guerra y no sabemos por qué es la única que parece haber sobrevivido. Poco se habla al respecto. Es la historia de una mujer sola que trabaja la tierra y cuida de sus animales, mientras reflexiona sobre una sociedad en guerra, el sinsentido de la vida y su papel como madre y esposa. 

«Era simplemente una mujer angustiada y desbordada, de inteligencia media, en un mundo hostil a las mujeres, extraño y siniestro». Esperaba un análisis social más profundo, pero las segundas lecturas suponen un esfuerzo tedioso. Las preocupaciones de la mujer siempre son las mismas y se repiten una y otra vez las mismas actividades.

Demasiado monótono, es la rutina de cualquiera que viva del campo, en los años sesenta. Si buscas una bitácora de supervivencia en el bosque, puede que sea para ti. Salvando mucho las distancias me recordó a la novela El hombre corzo, la biografía basada en hechos reales de un hombre que abandonó su hogar y se fue a vivir al bosque. 

El final busca el drama fácil y es decepcionante.


«La imaginación hipersensibiliza al hombre, le hace vulnerable e indefenso».