Traducción: Ana Flecha Marco | Editorial: Gatopardo
SINOPSIS
Galardonada con el Premio Brage, el más importante galardón literario de Noruega, esta novela ha supuesto la consagración de Nina Lykke como una de las grandes escritoras de su país gracias a la ironía con la que critica el supuesto paraíso de los países nórdicos. Estado del malestar es una divertida sátira de la insoportable levedad de la clase media surgida al calor del Estado del bienestar, vista por una mujer privilegiada que vive en uno de los países más ricos del mundo y, sin embargo, se halla siempre al borde de un ataque de nervios.
Elin es una doctora muy profesional y competente, pero está cansada de ser buena, de ser una esposa y madre ejemplar, de atender a pacientes que se autodiagnostican en Google y buscan curas a males imaginarios. Bebe casi una botella al día del vino más caro y ve series de televisión, mientras su marido Axel se inscribe en una carrera de esquí tras otra. Hasta que un día, por error, Elin envía una solicitud de amistad a Bjørn, su novio de juventud, poniéndolo todo patas arriba. Acorralada por sus dilemas, Elin abandona su casa y se instala a vivir en su consulta. Sabe que en algún momento tendrá que salir de su madriguera y afrontar la realidad, pero permanece allí en una especie de estado catatónico. Desde una esquina la interpela el esqueleto de plástico Tore, una voz en off mordaz y socarrona que le señala las verdades que no se atreve a reconocer.
OPINIÓN PERSONAL
Elin es médica de cabecera en un centro de salud, esposa de un marido obsesionado con las competiciones de esquí y madre de “las niñas” que han abandonado el nido. Ha pasado de los cincuenta, pero consumida por una rutina infeliz, le ha vuelto la rebeldía de la adolescencia y ¿lo ha echado todo a perder? Duerme en la consulta, habla con un esqueleto de plástico y se ha separado después de tener una aventura con un hombre casado durante meses.
¿Pero cómo ha llegado a esta situación? Elin siempre ha tenido la sensación de estar en deuda con los demás: escucha a pacientes con dolencias imaginarias, queda con gente que no soporta, es ama de casa... siempre le ha importado demasiado el qué dirán para no hacer lo que debería. Ella solo quiere tirarse en el sofá y ver series mientras bebe vino. Todo cambia cuando se reencuentra con un exnovio.
Después de media vida cumpliendo su papel en un matrimonio insatisfecho, Elin encuentra una especie de liberación personal en lo prohibido y lo secreto. Ella, que siempre se he enredado en situaciones a las que no sabe cómo poner fin, se dedica a decir lo que piensa en la consulta, a no contestar los mensajes y a preguntarse cómo ha aguantado tantos años sin llegar a este punto.
Su historia llega a ser opresiva, un espejo sobre relaciones humanas cuestionables y el modo enfermizo en que cuidamos más las apariencias que nuestra salud mental. Con un sentido del humor un poco negro, la narradora habla de una sociedad nada agradable, con énfasis en los cuidados, la depresión y la ansiedad, cómo llenamos el vacío existencial con entretenimiento y posesiones materiales, usando el estado de bienestar como telón de fondo y causa de los males que la aquejan.
Una lectura para sentirte menos extraña en el baile de máscaras que es la vida. No comulgo con todo lo que dice, pero he reconocido su obra y pensamiento como una realidad cercana.
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