Traducción: María Vía | Editorial: Salamandra
SINOPSIS
Septiembre de 1954. En un islote llamado Shutter Island, frente a la costa de Boston, se alza un conjunto de edificios de aspecto siniestro: se trata de un hospital psiquiátrico cuyos internos, todos hondamente perturbados y sometidos a una vigilancia estricta, han cometido algún crimen grave. El agente federal Teddy Daniels y su ayudante, Chuck Aule, son enviados allí porque una de las reclusas, Rachel Solando, parece haberse evadido de algún modo incomprensible de una celda cerrada a cal y canto. La única pista es una hoja de papel con una serie de números y letras sin significado aparente.
Mientras un furioso huracán azota el peñón, los dos policías se adentran en un mundo cada vez más opaco y angustiante, entre indicios de experimentos radicales y maquinaciones gubernamentales encubiertas que ensombrecen un caso ya de por sí extraño. A medida que su investigación avanza, las preguntas aumentan: ya no se refieren tan solo a la mujer desaparecida, sino a la naturaleza de todo lo que sucede en ese lugar rodeado por una valla electrificada y guardias armados. Y, cuanto más se acercan a la verdad, ésta se vuelve cada vez más esquiva, hasta el punto de hacerles creer que tal vez nunca puedan abandonar Shutter Island.
Homenaje a la novela gótica, thriller psicológico apasionante y atmosférico donde nada es lo que parece, Shutter Island es una de las obras maestras de Dennis Lehane y un best-seller internacional que dio pie a una película de culto de Martin Scorsese. Gracias a un elenco de personajes magistralmente dibujados, Dennis Lehane desciende a los abismos del alma humana y nos desafía a enfrentarnos al engañoso poder de nuestra mente.
OPINIÓN PERSONAL
El hospital Ashecliffe es una institución especializada en métodos radicales, una cárcel para criminales con problemas psiquiátricos. En 1954, dos agentes federales acuden a la isla para investigar la desaparición de Rachel Solando, aunque todo el personal se comporta como si la fuga de una reclusa no fuera nada grave.
La investigación recuerda a un juego de niños, una gincana en versión adulta. Teddy Daniels y Chuck Aule descifran códigos explorando un mapa reducido con escenarios bloqueados. Durante cuatro días contados, hablan de la guerra y de recuerdos traumáticos, alternando su vida privada con los experimentos quirúrgicos inspirados en el Tercer Reich y los lavados de cerebro inspirados en la Unión Soviética.
Dado que es un thriller psicológico, me esperaba una novela densa y pesada, pero se devora y el sentido del humor me encanta. No tengo personajes favoritos porque son un poco planos, pero Chuck aporta el toque divertido a una historia dramática. Parte de la trama consiste en interrogar a los delincuentes y a los empleados, aunque se repite en los mismos puntos y a veces el hilo de las conversaciones puede resultar un poco errático.
Cierto que vi antes la película, pero creo que igualmente el final es predecible. Prácticamente desde el principio dispones de toda la información que necesitas, la narrativa trabaja bien los detalles. Siento que decae un poco en las últimas páginas, utiliza un recurso que ya no sorprende, pero es una lectura amena.
«¿Cuánta violencia puede soportar un hombre antes de desmoronarse?»
