11 julio 2017

La Resucitadora | Los Apátridas 1 | Ester Pablos

Editorial: Escarlata


SINOPSIS

Un hombre se debate entre la vida y la muerte en el desierto del Kalahari. Ha incumplido las normas y ha revivido a quien no debía. Su objetivo es encontrar a una joven resucitadora y activar su don a cualquier precio.

Ocho años más tarde, Latanisha descubrirá de lo que es capaz y, de la noche a la mañana, se verá inmersa en un conflicto que la llevará más allá de los confines de la Tierra.

Perseguida por los hombres de un traficante sin escrúpulos y acompañada por Sonny, un joven apátrida, se dará cuenta de que su protagonismo en ese nuevo mundo que acaba de descubrir es mucho mayor de lo que jamás habría imaginado.

La resucitadora es la primera entrega de Los Apátridas, una trepidante historia en la que el bien y el mal se confunden y donde la ley no siempre es sinónimo de justicia.


OPINIÓN PERSONAL

Latanisha es una resucitadora, pero no lo era hasta que hace diez años otro resucitador (Samuel Wallece) replicó antes de morir asesinado. Es decir, un resucitador tiene que activar la capacidad de otro para que sus cualidades se manifiesten a través de una iniciación física. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué base científica tiene todo esto? El modo en que se activa no me convence. No solo por el procedimiento, sino también por las circunstancias. El caso es que Latanisha puede resucitar a la gente, pero no se le concede mayor importancia en esta primera novela, ni se le da ninguna utilidad tampoco. Simplemente, todo el mundo está interesado en capturarla.

Por cierto, su mejor amiga no pinta nada y los padres son de lo que no hay. Sin ir más lejos, su padre le dice a Sonny: «Me siento más tranquilo sabiendo que eres tú quien la acompaña, porque sé que no puedes dejarla embarazada.» Y eso es lo único que le preocupa, puede violar a tu hija porque ¡total! no puede dejarla embarazada.

Sonnemond Rastan (Soony para los amigos) es un apátrida, o lo que es lo mismo, un extraterrestre de apariencia casi, casi humana. Cuando entra en escena para llevarse a Latanisha, le entrega SU diario para que lo lea mientras él se echa una siesta. Es decir, se acaban de conocer y en vez de informarle de su misión hablando con ella, le entrega un documento escrito y se echa a dormir. Por otro lado, este protagonista es agotador. Se pasa toda la novela insinuando su amor, sin venir a cuento. Porque en esta novela todo el mundo se enamora.

Por último, Simonette es una chica que ha permanecido en coma durante años. Su padre, el señor Lucien, está dispuesto a todo para despertarla. Incluso a ponerse en contacto con el tío de la chica, el malvado señor Luzbel (como era de esperar por su nombre). Sabemos quién es el responsable del actual estado de Simonette, pero de momento ignoramos por qué todo el mundo quiere verla muerta. Este secreto me ha parecido lo más interesante de la novela.

La prosa es muy correcta, pero se me ha hecho una lectura demasiado aburrida y monótona. Incluso los diálogos me han parecido del montón, no tienen carisma. En cuanto al estilo de la narrativa, escribe en primera persona como Latanisha y Sonny, mientras que utiliza la tercera persona para los enemigos de estos dos protagonistas.

La historia en sí no está mal, las diferentes razas que van apareciendo a lo largo del relato me han parecido interesantes y el desenlace contiene una buena dosis de intriga y algo acción. Sin embargo, creo que le ha faltado ser un poquito más organizada a la hora de dosificar la información. En más de una ocasión me he perdido con la jerarquía de los personajes y no me quedaban demasiado claros los términos que utilizaba (aunque es sencillo).

Por otro lado, la ciencia ficción se inclina de forma peligrosa hacia la fantasía. No puede concederle una explicación científica a la premisa de su novela. Y cuantas más preguntas me hacía, menos respuestas encontraba. De modo que muchos de los avances tecnológicos me parecían cosa de brujas, más que de extraterrestres. Además, la novela está plagada de momentos poco creíbles. Mismamente el romance, era totalmente innecesario y no tiene ninguna chispa. 

Una pena, porque tenía material suficiente para haber construido una novela más impactante. 


«Los humanos son idiotas. No hace falta ser un genio para darse cuenta. También están totalmente locos, de eso no cabe duda. Pero, si existe algo aún más idiota que un homo sapiens, es un apátrida que adora a los humanos.»


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