20 febrero 2025

Somos las hormigas | Shaun David Hutchinson

Traducción: Ana Ramírez Requena | Ilustración de cubierta: Carmen Ocaña Ordóñez | Editorial: Kakao Books


SINOPSIS

Henry Denton lleva años siendo abducido por unos alienígenas que aparecen cuando el mundo se queda en sombras. Un día, estos le dan un ultimátum: el mundo se acabará en 144 días... a menos que él, Henry, pulse un botón rojo para evitarlo.

Pero Henry no tiene razones suficientes para hacerlo. Su novio, Jesse, se suicidó el año pasado, dejando una estela de dolor y preguntas. Las cosas con su familia no es que vayan muy bien, y el chico con el que pasa el rato es uno de los matones que lo acosan en el instituto.

Salvar el mundo no parece la mejor opción. ¿O sí? La decisión, como todo lo que lo rodea, es compleja.


OPINIÓN PERSONAL

Unos alienígenas han abducido a Henry Denton y le han revelado la fecha del fin del mundo: nos quedan 144 días. El planeta está en sus manos, Henry solo tiene que apretar un botón rojo para evitarlo. Pero ¿merece la pena vivir una vida de dolor y humillación? Su padre lo abandonó cuando era pequeño, su hermano mayor es un idiota, su abuela tiene alzhéimer, su novio se suicidó, no se habla con su mejor amiga y está liado con el rico popular que le hace la vida imposible. ¿Merece la pena salvarnos? Y en esas estamos cuando conoce a Diego, el chico nuevo. 

Henry no tiene futuro y Diego no quiere hablar del pasado. He perdido la cuenta de todas las veces que esta novela me ha roto. La ambientación es un instituto como otro cualquiera, lleno de chicos populares y chicos que solo quieren que les dejen en paz, pero que sufren acoso escolar, una violencia física y verbal que hace su vida insoportable. Cuesta darle ánimos, prometerle que después del instituto todo irá bien cuando su familia visibiliza otras realidades que nos dejan con el corazón en un puño. En verdad, la vida es una mierda. ¿Quién en su sano juicio pulsaría el botón?

Me ha conmovido porque no maquilla el mundo real y el simbolismo de ese botón rojo está cargado de emociones conocidas. Habla de la depresión sin remilgos, es un libro que te vacía el alma, que te recuerda el dolor y el miedo que cargamos a diario, pero también nos hace sonreír con un sentido del humor ácido y cínico. Se establece una conexión con el protagonista, cómplices de los pensamientos más oscuros, de modo que te ahogas y gritas con él, también te enfada y pides que espabile. Quieres que sea feliz, aunque al universo no le importe, merece ser feliz.

Recomendaría este libro a mi yo adolescente.


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