Reseña, Las confesiones del señor Harrison | Elizabeth Gaskell

Traducción: Catalina Martínez Muñoz | Editorial: Alba

Cubierta de Las confesiones del señor Harrison


SINOPSIS

Al terminar su formación en un hospital de Londres, el joven señor Harrison acepta un puesto de ayudante de médico rural en la pequeña ciudad −«yo lo llamaría pueblo»− de Duncombe. «Le parecerá a usted un dato estadístico curioso –le dice su mentor al llegar−, pero cinco de cada seis cabezas de familia de cierto rango en Duncombe son mujeres. Tenemos un gran número de viudas y solteronas ricas. A decir verdad, querido señor, creo que usted y yo somos casi los únicos caballeros.» Y, aunque el recién llegado se fija inmediatamente en Sophy, la hija del párroco, no tardará en convertirse en el centro de una equívoca red de expectativas y decepciones que pondrá a prueba su paciencia… y también su vanidad. 

Las confesiones del señor Harrison (1851) prefigura claramente Cranford: en su ambiente, en su humor delicado, en su retrato de las pequeñas peripecias que cambian o prolongan el modo de vida de una comunidad apartada y aparentemente tranquila, se percibe ya el interés de Elizabeth Gaskell por trazar, a su manera, una «historia de la vida doméstica en Inglaterra», como había sido intención, aunque nunca llegara a escribirla, del poeta romántico Robert Southey. Del interés de la autora por este plan da fe el artículo «La Inglaterra de la última generación», un divertido compendio de anécdotas de la vida de Knutsford, la pequeña ciudad en que pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia, publicado en 1849 y que incluimos como apéndice en este volumen.


OPINIÓN PERSONAL

Un joven Harrison abandona el corazón de Londres para trabajar como ayudante de médico en el consultorio rural del señor Morgan. Duncombe es una ciudad pequeña, un pueblo de viudas y solteronas que no dejan de atosigar al recién llegado.

La historia es un conjunto de reuniones sociales y rumores, con hincapié en las mujeres que pretenden casarse con el joven. Mientras, Harrison bebe los vientos por Sophy, la humilde y callada hija del párroco. 

Los enredos y confusiones tienen un punto cómico y otro desquiciante, porque el hombre no se entera de lo que está pasando. Es una novela corta de tono alegre, con un par de escenas dramáticas. Se lee en un rato y te deja una sensación agradable.


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