Reseña, Así se pierde la guerra del tiempo | Amal El-Mohtar y Max Gladstone

Traducción: Christian Rodríguez | Ilustración de cubierta: Kévin Deneufchatel
Editorial: Insólita

Cubierta de Así se pierde la guerra del tiempo


SINOPSIS 

Roja y Azul, dos agentes de facciones rivales en una guerra que se extiende más allá de los confines del espacio y el tiempo, inician una correspondencia prohibida. A medida que se mueven por los hilos del tiempo dando forma al pasado para adecuarlo a los intereses de su facción, lo que empezó como un desafío, un intercambio de pullas en el campo de batalla, se va transformando en un peligroso juego que tanto Roja como Azul están decididas a ganar.

Porque ahí fuera se está librando una guerra, y alguien tiene que ganar. En eso consisten las guerras, ¿no?


OPINIÓN PERSONAL

Roja trepa por los hilos del tiempo hacia el pasado, asegurando los futuros diseñados por la Agencia, aquellos futuros en los cuales la Agencia impera y que hacen posible la existencia misma de Roja. Al finalizar una de sus incursiones bélicas, Roja encuentra una carta pensada para ser leída y destruida inmediatamente. Leer esa carta, escrita por una agente de Jardín, podría llevarla a ser acusada de traidora. Pero se deja llevar por la curiosidad y comienza un intercambio epistolar con Azul.

Roja y Azul son agentes enemigas en la Guerra del Tiempo. Se miden a través de los siglos, trenzando y destrenzando los cabellos de la historia. No se conocen, pero intercambian cartas de fantasía para comunicarse en secreto. Y qué belleza la correspondencia entre Roja y Azul. No son palabras, es puro sentimiento. La historia tiene un aire abstracto y referencias que no han dejado de maravillarme. Una rareza preciosa, creo que acabo de leer magia.

«No dejo de pensar que tú y yo somos un microcosmos dentro de la guerra.»

Tuya.


«Cuando era joven buscaba la soledad. Pero cuando pienso en ti, quiero estar a solas contigo. Quiero ser tu contexto, y que tú seas el mío».