Traducción: Esther Cruz Santaella | Ilustración de cubierta: Classic Stock / Alamy Stock Photo | Editorial: Siruela
SINOPSIS
Ocho destacados escritores contemporáneos reinterpretan las clásicas historias de fantasmas en esta inquietante colección de relatos ambientados en las localizaciones más misteriosas de las islas británicas.
Inglaterra es por excelencia la tierra de las apariciones y los lugares encantados. Para este libro, ocho prominentes novelistas británicos tuvieron la oportunidad de elegir un edificio perteneciente al English Heritage —una institución pública que protege y promueve el patrimonio histórico inglés— y permanecer en él después del horario de visita habitual. Inmersos en la historia, la atmósfera y las leyendas sobre esos emplazamientos, canalizaron la parte más oscura de su fantasía para crear las extraordinarias historias de fantasmas contemporáneas recogidas en este volumen.
La mansión jacobea de Audley, el fuerte romano de Housesteads, los castillos de Dover, Kenilworth, Pendennis y Carlisle, el palacio de Eltham y un búnker de la Guerra Fría situado en York. Entre los muros de estos famosos lugares encantados, cada autor encontró la inspiración necesaria para reinterpretar a su manera las clásicas ghost stories, que llevan aterrorizando desde hace generaciones a cuantos lectores se acercan a ellas.
OPINIÓN PERSONAL
El libro comienza con un repaso detallado a las historias de fantasmas, sus orígenes y su evolución a través de los siglos. Andrew Martin ha escrito un pequeño ensayo a modo de prólogo, con un buen listado de escritores, relatos y su correspondiente contexto social, a veces revelando el fatal desenlace de los protagonistas.
En las últimas páginas, encontramos también un diccionario de sitios encantados del English Heritage, que incluyen las ocho localizaciones que han inspirado los ocho relatos. Reconozco que siento poco interés por estos temas fuera de la ficción, pero es un anexo de casi media hora de lectura que resume historias escalofriantes que, supuestamente, han tenido lugar. En ese sentido, es una edición cuidada que hará las delicias de quienes busquen más información sobre historias de fantasmas.
Los ocho fantasmas ingleses que recopila el libro son relatos cortos que se leen en unos quince minutos cada uno. Están ambientados en un edificio perteneciente al English Heritage y, supuestamente, los escritores permanecieron en él después del horario de visita, pero no dejo de pensar que la fuente de inspiración es un reclamo irrelevante, las historias podrían haberse escrito sin estar ahí o en otro lugar.
A continuación resumo muy brevemente cada relato por si fuera de interés.
- Huyen de mí quienes antes me buscaban de Sarah Perry
Elizabeth era una restauradora que trabajó en la mansión Audley End y ahora está muerta. Así comienza la historia, cuando la protagonista acude a la mansión para restaurar un panel jacobino que está maldito. La casa se levanta sobre un terreno consagrado y desde su llegada, se le meten ideas espeluznantes en la cabeza. Es un relato sencillo que plantea el miedo al rechazo como lo peor que te puede suceder, pero lo hace de un modo trágico e inquietante.
«Esta no sería una auténtica casa de campo si no tuviese su propio fantasma».
- El último caso del señor Lanyard de Andrew Michael Hurley
Se dice que un fantasma acechó al difunto James Lanyard desde lo sucedido en el castillo de Carlisle, cuando la fiscalía llevó ante el tribunal alrededor de trescientos prisioneros. La historia recrea los juicios por la rebelión jacobita en Inglaterra y basa el terror en los presos hacinados en un torreón, es realmente claustrofóbico y los hechos pasados causan más aversión que el fantasma.
«Por mi parte, agradezco que exista esa norma de decencia no escrita que nos obliga a no hablar mal de los muertos. Aunque quizá esa compasión esté movida por un deseo mayor de comprobar que las aflicciones y problemas de un hombre mueren con él. De ese modo, esperamos que con las nuestras ocurra lo mismo cuando llegue la hora».
- El búnker de Mark Haddon
Nadine tiene unas visiones extrañas que la trasladan a lo que parece otra época, donde ciertas personas intentan advertirle de algo. ¿Qué son esas visiones o quién las provoca? El orden de este relato me ha parecido extraño y el estilo narrativo es demasiado confuso. El fondo es interesante, pero los "poderes" de la protagonista rozan el surrealismo demasiadas veces y me ha costado entender lo que pasaba, si acaso lo he entendido bien.
- Premonición de Kamila Shamsie
Khalid se marchó de su tierra natal hace años y desde entonces le envía parte del sueldo a su familia. En su primer día como guarda de seguridad, descubre que el castillo de Kenilworth está lleno de fantasmas inofensivos. Los únicos fantasmas que dan miedo son los recuerdos que persiguen a Khalid. Llega un punto que el final se vuelve predecible, pero duele igual. El trasfondo social que desprende su historia me ha parecido una brutalidad.
«La memoria da más miedo que la imaginación».
- Nunca más salió de Stuart Evers
Maya es una actriz impertinente que se prepara para meterse en el papel de Ofelia. Desde pequeña ha soñado con castillos y el director le ha reservado una casa en los terrenos de un castillo inglés. Su trabajo al final es un poco irrelevante, únicamente importa que hace suyo el escenario fingiendo ser otra mujer, algo que no explica la indiferencia que siente al ver fantasmas. En algunos momentos he dudado que no fueran imaginaciones suyas. Me entusiasmaba el tema de la locura, pero el final me deja algo disconforme. Todavía no sé cómo valorar este relato.
- El Muro de Kate Clanchy
Alison es una adolescente con piercings y el pelo rosa, nada que ver con la niña que era hace seis meses. Tras muchas charlas de terapia, trabajadores sociales y un incendio provocado, su madre decide regresar a las ruinas de un fuerte romano. El relato se me hizo interminable porque no entendía el propósito de ese viaje familiar y por el camino se enrolla con un montón de historia. Pero el final me ha roto.
- Fuerte como la muerte de Jeanette Winterson
Una pareja viaja a Falmouth para casarse en el castillo de Pendennis la víspera de Todos los Santos. Las celebraciones de su boda están mezcladas con la historia del lugar, que me importa más bien poco, y el estilo narrativo son escenas sueltas, a veces puro diálogo sin descripción. La ambientación recuerda al romanticismo más gótico y el final tiene un simbolismo que me ha gustado, pero la prosa es un dolor.
- La señora Charbury en Eltham de Max Porter
La señora Charbury visita el palacio de Eltham años después de una fiesta y, a solas con sus recuerdos, piensa en toda la gente que estuvo aquí y sus conversaciones con su hermana. En aquella época, era despreciable y pomposa, una niña bien de la alta sociedad y no hizo caso a los miedos de su hermana, quien decía ver a un hombre de capa marrón en su habitación. Como relato no está mal, pero la prosa es insufrible. Son párrafos cortos, a veces frases sueltas, y salta de una escena a otra, mezclando el presente con el pasado, es imposible hacer una lectura fluida y llega a cansar.
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