Ilustración de cubierta: Edward Gorey | Traducción: Raquel Vicedo | Editorial: Impedimenta

SINOPSIS
Barnaby Gaunt tiene diez años y acaba de quedarse huérfano. Solo y desamparado en la vida, ha de vivir con su tío, por lo que viaja a una preciosa isla remota de la costa de Canadá, llena de amables ancianitos y donde hay hasta un policía montado. A primera vista, todo indica que le espera un verano perfecto. Salvo por un pequeño problema: su tío está tratando de matarlo. Heredero de una fortuna de diez millones de dólares, Barnaby se cansa de decirle a todo el mundo que su tío, un hombre misterioso y aterrador, anda detrás de su herencia, pero nadie le cree. Nadie salvo Christie, una niña rara y de poco comer, que llega a la conclusión de que Barnaby solo puede detener a su demoniaco tío de una manera: matándolo primero a él. Y así, con la ayuda de Una Oreja, un puma salvaje a quien los isleños atormentan desde hace años, Christie y Barnaby traman un plan infalible. Una lectura deliciosamente perversa. Oscura y mortalmente ingeniosa, «Matemos al tío» es un clásico de culto que nunca hasta ahora se había publicado en español.
OPINIÓN PERSONAL
La historia transcurre en una isla remota de la costa de Canadá habitada por cuatro granjeros y amables ancianitos. Los hombres más jóvenes habían muerto durante las dos guerras mundiales y las viudas se mudaron a las ciudades con sus hijos, de modo que no quedan niños en el pueblo.
Durante las vacaciones de verano, el señor y la señora Brooks han alquilado su casa al comandante Murchison-Gaunt y a su sobrino, un niño mimado y grosero que acaba de quedarse huérfano. Sin embargo, Murchison-Gaunt se ha visto obligado a posponer su viaje por motivos personales y el matrimonio se hará cargo del chico durante la ausencia de su tutor legal.
Barnaby Gaunt reunía todas y cada una de las características propias de un delincuente juvenil, pero no será el único niño que atormente la tranquilidad de la isla durante el verano, ya que la señora Nielsen también va a acoger a una niña hasta noviembre.
«Los viejos de la Isla no estaban hechos a los niños. Especialmente a los niños malvados como ese».
Durante los primeros capítulos, el autor nos describe con detalle cada rincón de la isla y nos presenta, poco a poco, a todos los personajes que nos van a acompañar durante el resto de la novela. A medida que la isla se adapta a las travesuras de los niños, los protagonistas nos resultan cada vez más familiares.
Por otro lado, todos los habitantes me han parecido igual de carismáticos, sin importar lo bien o mal que te caigan. Mi gran favorito es el sargento Coulter, ya que su historia personal me ha calado hondo. Pero me han gustado incluso los que me parecen insoportables. Y los niños tienen su punto cómico.
Cuando Murchison-Gaunt aparece en escena, Barnaby está convencido de que su tío anda detrás de su herencia, una fortuna de diez millones de dólares. Aquí la historia atraviesa un momento cargado de suspense que me ha mantenido en ascuas durante unas cuantas páginas.
Considerada una de las novelas góticas más importantes del siglo XX, Matemos al tío es una historia magnífica, oscura y cruel. Rohan O'Grady ha construido una trama que es una delicia, con unos personajes inolvidables. Sin lugar a dudas, recomiendo su lectura, especialmente a los amantes de estas pequeñas rarezas literarias. Porque este relato me ha parecido tan extraño como formidable desde la primera hasta la última palabra.
Por último, deciros que la portada es obra de Edward Gorey y que la historia fue llevada al cine, con el mismo título, en 1966 por el director de terror William Castle.
«Nunca pensé que llegaría el día en el que tendría que ser poco ético para mantener mis principios morales.»