Traducción: Íñigo Jáuregui | Ilustraciones: Elena Ferrándiz | Editorial: Nórdica Libros
SINOPSIS
Un montañero llamado Núñez, en su intento por coronar el Parascotopetl, el Matterhorn de los Andes, resbala y cae por una ladera nevada. Al incorporarse comprueba aturdido que se encuentra en un valle aislado del resto del mundo por profundos precipicios, el País de los Ciegos. Los ancestros de sus habitantes huyeron de la represión española y una extraña enfermedad se propagó entre ellos, provocando que todos sus descendientes nacieran ciegos. Núñez cree que será fácil dominarlos, ya que según el refrán "En el país de los ciegos, el tuerto es el rey"...
Publicado en 1904 en The Strand Magazine, este relato es uno de los textos más brillantes sobre la ceguera como metáfora. Aborda temas como el conocimiento humano y la sociedad, y muestra de qué manera la comunidad somete al diferente a sus creencias, eliminándolo por ser distinto.
OPINIÓN PERSONAL
En las más agrestes latitudes de los Andes ecuatorianos, en un misterioso valle aislado del mundo de los hombres, se encuentra el País de los Ciegos. Hace muchos años, los videntes se volvieron ciegos tan gradualmente que apenas notaron la pérdida. «Perdiendo la vista, la raza sobrevivió.» Puesto que el relato dedica veintiséis páginas a describir únicamente el emplazamiento imposible de dicho País, cabe pensar que la ubicación está cargada de connotaciones sociales que me han sacado de mí en un par de párrafos.
Se menciona brevemente la tradición del antiguo Perú y su filosofía perdida, se describe a los habitantes como "gentes sencillas, incultas, tocadas por la civilización española". Este relato sería posible en cualquier otro lugar del mundo donde exista un choque cultural, no tiene por qué ser un lugar recóndito escondido de la "civilización". No ahonda en la religión de esas gentes, pero sugiere que no pensaban en infecciones sino en pecados, y culparon en un primer momento a unos inmigrantes sin sacerdotes que llegaron al valle para hacer fortuna.
Décadas más tarde, cuando el País de los Ciegos no es más que una leyenda para el resto del mundo, Núñez de Bogotá llega por accidente a la comunidad, como caído del cielo. Y llega decidido a proclamarse rey, porque todos sabemos que "en el país de los ciegos, el tuerto es el rey". Núñez pensó que sería fácil dar un golpe de estado, puesto que él tiene conocimiento y visión. Pero todos sabemos también que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Tras un golpe de estado frustrado, a Núñez no le quedará más remedio que convivir con esas gentes que niegan cualquier conocimiento que cuestione sus creencias. Comienza así un tira y afloja de lo más conflictivo, donde cada uno piensa que es el otro el que está equivocado. Solo que los ciegos son más y la presión social pondrá a prueba la voluntad de aquel que es diferente.
El relato se lee bastante rápido y es una base sólida para una reflexión más profunda, pero siento que a la historia le falta recorrido, probablemente por su corta extensión. La premisa me parece igual de brillante cada vez que lo leo y el conflicto social prometía un gran clímax... pero a mí me ha dejado las expectativas en el aire. La prosa es bella, pero no ha llegado a removerme por dentro.
La edición bilingüe me ha parecido una maravilla digna de coleccionista. Elena Ferrándiz ha sabido captar el fondo de la historia y convertirlo además en algo hermoso, las ilustraciones transmiten con fuerza lo que está ocurriendo, más incluso que el propio texto. Un trabajo admirable.
«No lo entendéis: vosotros estáis ciegos y yo puedo ver.»
«Consideraron su rebelión como una prueba más de su idiotez e inferioridad.»
«Su amor le hizo perder el miedo.»
No hay comentarios:
Publicar un comentario