Editorial: Alfaguara

SINOPSIS
La súbita aparición de un virus letal que ataca a los animales modifica de manera irreversible el mundo: desde las fieras hasta las mascotas deben ser sistemáticamente sacrificadas, y su carne ya no puede ser consumida. Los gobiernos enfrentan la situación con una decisión drástica: legalizando la cría, reproducción, matanza y procesamiento de carne humana. El canibalismo es ley y la sociedad ha quedado dividida en dos grupos: los que comen y los que son comidos.
Marcos Tejo, encargado general del frigorífico Krieg, separado de su esposa y a cargo de su padre, es un oscuro burócrata. El día en que recibe como regalo una mujer criada para el consumo, las tentaciones lo transforman en una conciencia peligrosa de pliegues truculentos que lo llevará a transgredir las nuevas normas hasta límites que la sociedad desconoce.
¿Qué resto de humanidad cabe cuando los muertos son cremados para evitar su consumo? ¿Quién es el otro si, de verdad, somos lo que comemos?
OPINIÓN PERSONAL
Los horrores de comer carne y que a nadie le importe. Lo que más asusta de esta sociedad es lo real que parece. En vez de cuestionarse lo que está pasando, buscan eufemismos para restarle importancia. Porque «hay palabras que son convenientes, higiénicas. Legales». Si tienes que elegir entre perder la humanidad o la cordura, ¿qué eliges?
Su prosa transmite emociones con una fuerza desgarradora. No estaba preparada para un desenlace tan cruel y he detestado el final, aunque de eso va la novela. Un relato arriesgado e impactante. No apto para estómagos sensibles.
«Quisiera anestesiarse y vivir sin sentir nada. Actuar de manera automática, mirar, respirar y nada más. Ver todo, saber y no decir. Pero los recuerdos están, siguen ahí».