Traducción: Alberto Pérez Vivas | Editorial: Alba
SINOPSIS
Entre los clásicos de la ciencia ficción rusa destaca la figura de Aleksandr R. Beliáiev, uno de los creadores del género en su país y a quien se llamó el Jules Verne ruso.
En La cabeza del profesor Dowell (1925), un eminente científico especializado en el trasplante de órganos es asesinado por un ambicioso discípulo suyo, el profesor Kern, que conserva su cabeza con vida y la obliga a supervisar sus investigaciones. Contrata como ayudante a la doctora Marie Laurane, que no tarda en descubrir sus planes y en entablar una íntima amistad con la cabeza: una novela deliciosa llena de humor negro y chispeantes aventuras.
Completa el volumen el relato «El día del Juicio Final» (1929), que narra las consecuencias de una súbita ralentización de la velocidad de la luz en el Berlín de los años 20.
OPINIÓN PERSONAL
Cuando Marie Laurane comienza a trabajar para el profesor Kern como ayudante, descubre horrorizada que el científico ha revivido la cabeza del profesor Dowell, el recientemente fallecido cirujano que había alcanzado fama con sus experimentos de reanimación en órganos recién extraídos de cadáveres. Tras su muerte, Kern se está llevando el mérito y la fama de sus ideas, pues investiga hipótesis contando con las correcciones y la ayuda de la cabeza.
«Resucitar un cuerpo, por consiguiente, era posible. Pero, ¿lo sería si el cuerpo pertenecía a un individuo y la cabeza a otro?»
Con el paso de los días, Marie se acostumbra a la cabeza y empieza a entablar cierta amistad con ella, pero cada vez está más furiosa con Kern, al que acusa poco menos que de matarle.
Pensaba que toda la historia transcurría en el laboratorio, pero pronto introduce personajes y escenarios nuevos relacionados con las investigaciones del profesor Dowell. Basándose en ciertas casualidades, la trama se enreda en una novela que parece de aventuras, donde protagonistas relacionados entre sí superan obstáculos y escapan de un científico loco.
No es un relato de ciencia ficción como pueda parecer, toda la obra está salpicada de un humor negro y absurdo que entretiene, aunque la historia no tenía mucho que contar. También toca temas inesperados, como los recuerdos en los órganos o la corrupción de las instituciones a favor de los intereses económicos. Me figuro que los hechos que describe impactarían más en otra época, ahora solo produce risa y una pizca de indignación, porque algunas cosas no han cambiado.
Recuerda mucho al cine clásico, tanto por el ritmo narrativo como por los diálogos, incluso el romance es a la vieja usanza. El final es brusco, pero me ha gustado.
Completa el volumen el relato «El día del Juicio Final».
Maramballe es un corresponsal extranjero que corteja a la hija de un teniente para acercarse a su padre y acceder a un misterioso expediente. Las circunstancias no podrían ser más favorables: una disminución en la velocidad de la luz provoca que todo el mundo perciba los estímulos visuales con un retraso de cinco minutos.
«Todos los objetos se hacían visibles al cabo de unos minutos, exactamente igual que las imágenes de una película fotográfica al ser reveladas».
Las conversaciones entre periodistas me han parecido aburridas, pero la catástrofe a escala mundial es una idea interesante con mucha reflexión, como las estrategias que emplean para adaptarse o el modo en que repercute en la sociedad esta especie de ceguera colectiva. Sin embargo, la trama enseguida se convierte una historia de timos y enredos, casi cómica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario