Traducción: María José Chuliá García | Ilustraciones: Ana Juan | Editorial: Nórdica Libros
SINOPSIS
"Recuerdo haber leído en algún viejo periódico o en alguna revista antigua una crónica que, relatada como si fuera real, contaba la historia de un hombre, de nombre Wakefield, que decidió marcharse a vivir lejos de su mujer una temporada larga..."
Así comienza este relato, que Borges señaló como el más grande y perfecto artilugio narrativo de la historia, antecesor directo de los relatos de Melville y Franz Kafka. Wakefield es un hombre sosegado, vanidoso, egoísta, propenso a crear misterios pueriles. Un día dice a su mujer que va a emprender un viaje de negocios y que regresará en dos días...
Ana Juan, Premio Nacional de Ilustración 2010, ha realizado un impresionante trabajo gráfico que hace aún más atractivo este relato de culto.
OPINIÓN PERSONAL
Fingiendo marcharse de viaje una temporada, Wakefield abandonó a su esposa y se fue a vivir a la calle contigua a su propio domicilio. Permaneció allí más de veinte años sin que nadie supiese nada de él, hasta que su familia y conocidos le dieron por muerto.
«La vida de un ermitaño no es comparable a la suya de ninguna de las maneras. Él se encontraba, como estuvo siempre, inmerso en el bullicio de la ciudad, pero la gente pasaba de largo sin verlo».
Un narrador en primera persona describe las circunstancias de este matrimonio, reflexiona sobre el carácter excéntrico de Wakefield e intenta comprender, o tal vez justificar, los motivos que han llevado a un hombre casado a desterrarse a sí mismo, como si estuviera muerto.
El señor es un personaje cuestionable que siente curiosidad por ver cómo sería el mundo sin él. A veces se preocupa por la salud de su esposa, otras la repudia porque no lamenta suficiente su inexplicable ausencia. No deja de parecer una especie de fábula, pero el mundo sigue girando y el final desmiente su propia moraleja.
Las ilustraciones de Ana Juan son lo mejor del libro, recuerdan a cuadros clásicos con una ambientación sombría. Me han transmitido más angustia y sensación de vigilancia que el texto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario