Ilustración de cubierta: Lorena Rivega | Editorial: las afueras
SINOPSIS
Haesu Im es una terapeuta de éxito y colaboradora de un popular programa de televisión. Pero cuando hace un comentario negativo sobre un personaje público que más tarde se suicida es condenada al ostracismo, despedida de su trabajo y acosada en redes sociales.
Apartada de su mundo anterior, vaga de noche por las calles de la ciudad por miedo a ser reconocida hasta que un día tiene un encuentro inesperado con Sei, una niña que intenta alimentar a un gato callejero, un ser herido por la vida al igual que ellas.
Alternando estos paseos, conversaciones y cartas que la protagonista escribe pero nunca llega a enviar, la autora coreana vuelve a emplear su prosa minimalista como un bisturí, para presentarnos un triángulo de personajes atrapados en el destino del otro, en busca de reparación y de un lugar seguro en un mundo hostil.
OPINIÓN PERSONAL
Haesu Im es una terapeuta con quince años de experiencia, pero desde hace un año, vive escondida, rota por dentro. Un actor se suicidó después de que ella lo criticase sin conocerlo en un programa de televisión y «el alcance de la indignación pública» ha convertido a la agresora en la víctima. La mujer ha perdido todo y a todos.
Tras meses de aislamiento, su primer contacto con el mundo es una niña de 10 años y un gato callejero. Los tres (mujer, niña y gato) se encuentran en una mala situación, son frágiles y están solos. Inesperadamente, Haesu Im se ve reflejada en sus amigos y reflexiona sobre la culpa y el poder de las palabras. ¿Se puede ayudar a una persona que no quiere dejarse ayudar? ¿Es mejor hablar o callar, ser toda oídos?
La historia actual se entremezcla con las cartas que escribe y que nunca envía, mensajes en los que deja salir pensamientos y emociones. La mujer intenta comunicarse con familiares, compañeros de trabajo y otras personas afectadas, reconstruyendo su versión de los hechos a través de preguntas y disculpas que nunca le parecen suficientes.
Su caso es particular, pero salvando las distancias es fácil empatizar con los sentimientos de culpa, el victimismo y la autocompasión. Muchos hemos caído en ese camino sin salida y los consejos realistas no eran lo que esperaba escuchar, aunque su lectura me ha ido llenando de sensaciones buenas. A pesar de lo agridulce, es un canto a la amabilidad.
«Lo que unos llevan consigo hasta la muerte, otros lo descartan con facilidad».
«¿Crees que las cosas van a mejorar si te mantienes callado?»
