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Reseña, La gente de arriba | Aura García-Junco

Ilustraciones: Sherezada Leyva Téllez | Editorial: FCE

Cubierta de La gente de arriba


SINOPSIS

La gente de arriba es un relato sobre la soledad, el abandono y la complejidad de las relaciones humanas. Una hija hereda, sin papeles, un departamento y los problemas vecinales de un padre lejano y ausente que vivía en un viejo edificio lleno de secretos, que está a punto de derrumbarse y arrastrar consigo al abismo a la protagonista. La asfixiante presencia de una enredadera así como la misteriosa aparición de “la gente de arriba” van entrelazado las historias y develando los secretos del pasado.


OPINIÓN PERSONAL

Eda lleva un mes viviendo en el piso heredado de su padre, con un gato que también era de su padre y vecinos ruidosos en el piso de arriba. Está enfadada porque piensa que para su papá «la lucha de clases era más importante que su familia», al mismo tiempo que critica la especulación con la vivienda y al capitalista que quiere comprar el inmueble.

Parte de la historia consiste en descubrir qué relación tenían los vecinos con su padre, y un narrador en segunda persona nos habla como si fuéramos Eda, una persona al límite que no llega a fin de mes y habita una casa sin papeles. 

La idea no está mal y los personajes funcionan, pero la forma me cuesta. El realismo mágico se apoya en objetos simbólicos, como el sonambulismo y la hiedra del piso, pero se acerca a lo onírico y acaba siendo una experiencia casi surrealista, no apta para todos los gustos. A tener en cuenta que el retrato social nos hunde el ánimo.

Las ilustraciones de Sherezada Leyva Téllez recuerdan en expresión a un cómic, con detalles y un estilo diferente que destacan el relato.


«El tiempo pasa distinto cuando trabajas de lunes a domingo frente a una computadora, sin apenas contacto con nadie que hable idioma humano».

«El dolor te ciega, pero eso a la vida no le importa porque no tarda en demandar algo de ti».


Reseña, Los monstruos de Rookhaven | Pádraig Kenny

Traducción: Pilar Armida | Ilustraciones: Alfredo Cáceres | Editorial: FCE


SINOPSIS

Hace cientos de años, los monstruos de Rookhaven llegaron a un acuerdo con los pobladores: mientras éstos les abastecieran suministros, ellos se mantendrían alejados de la aldea; para sellarlo, se conjuró un hechizo impenetrable alrededor de su mansión. Un día, una falla en el encantamiento les permite a los hermanos Jem y Tom adentrarse, sin querer, en el territorio prohibido de los monstruos, y con ello se abre una puerta que debía permanecer cerrada. Ahora que la armonía entre humanos y monstruos se ha roto, algo buscará iniciar una guerra en la que todos corren peligro, ¿lograrán darse cuenta a tiempo para detener a esa fuerza siniestra a la que hasta los mismos monstruos temen?


OPINIÓN PERSONAL

Un encantamiento mantiene la Casa de los Rookhaven a salvo. Nadie puede entrar y nadie puede salir. Humanos y monstruos respetan el Pacto de no cazarse unos a otros. Pero dos niños del mundo exterior han encontrado la casa a través de una brecha. «Y los humanos, como es su costumbre, tienen el terrible hábito de causar desastres por donde van».

La primera mitad de la novela presenta a los miembros de la familia, los vecinos de la aldea y las peculiaridades de la casa. Abundan las escenas inquietantes y las señales de peligro ponen los pelos de punta. Sin embargo, los monstruos y sus dones llegan a ser entrañables. Excepto Piglet, del que solo sabemos que vive encerrado y que siempre tiene hambre.

La segunda parte introduce una nueva amenaza y conocemos mejor la historia de Mirabelle, la niña monstruo. La acción me ha aburrido, quitando un par de momentos emocionantes, y los hermanos están ahí para que funcione el hilo principal. Pero la estructura narrativa es sólida y el mundo monstruoso me ha fascinado.

Destaco su ambientación y el mensaje: la importancia de crear comunidad.


Reseña, Soy toda oídos | Kim Hye-jin

Traducción: Irma Zyanya Gil Yañez, Minjeong Jeong
Ilustración de cubierta: Lorena Rivega | Editorial: las afueras

Cubierta de Soy toda oídos


SINOPSIS

Haesu Im es una terapeuta de éxito y colaboradora de un popular programa de televisión. Pero cuando hace un comentario negativo sobre un personaje público que más tarde se suicida es condenada al ostracismo, despedida de su trabajo y acosada en redes sociales.

Apartada de su mundo anterior, vaga de noche por las calles de la ciudad por miedo a ser reconocida hasta que un día tiene un encuentro inesperado con Sei, una niña que intenta alimentar a un gato callejero, un ser herido por la vida al igual que ellas.

Alternando estos paseos, conversaciones y cartas que la protagonista escribe pero nunca llega a enviar, la autora coreana vuelve a emplear su prosa minimalista como un bisturí, para presentarnos un triángulo de personajes atrapados en el destino del otro, en busca de reparación y de un lugar seguro en un mundo hostil.


OPINIÓN PERSONAL

Haesu Im es una terapeuta con quince años de experiencia, pero desde hace un año, vive escondida, rota por dentro. Un actor se suicidó después de que ella lo criticase sin conocerlo en un programa de televisión y «el alcance de la indignación pública» ha convertido a la agresora en la víctima. La mujer ha perdido todo y a todos. 

Tras meses de aislamiento, su primer contacto con el mundo es una niña de 10 años y un gato callejero. Los tres (mujer, niña y gato) se encuentran en una mala situación, son frágiles y están solos.  Inesperadamente, Haesu Im se ve reflejada en sus amigos y reflexiona sobre la culpa y el poder de las palabras. ¿Se puede ayudar a una persona que no quiere dejarse ayudar? ¿Es mejor hablar o callar, ser toda oídos?

La historia actual se entremezcla con las cartas que escribe y que nunca envía, mensajes en los que deja salir pensamientos y emociones. La mujer intenta comunicarse con familiares, compañeros de trabajo y otras personas afectadas, reconstruyendo su versión de los hechos a través de preguntas y disculpas que nunca le parecen suficientes.

Su caso es particular, pero salvando las distancias es fácil empatizar con los sentimientos de culpa, el victimismo y la autocompasión. Muchos hemos caído en ese camino sin salida y los consejos realistas no eran lo que esperaba escuchar, aunque su lectura me ha ido llenando de sensaciones buenas. A pesar de lo agridulce, es un canto a la amabilidad.

 

«Lo que unos llevan consigo hasta la muerte, otros lo descartan con facilidad».

«¿Crees que las cosas van a mejorar si te mantienes callado?»


Reseña, Paint | Lee Hee-Young

Traducción: Álvaro Trigo Maldonado | Editorial: Gran Travesía

Cubierta de Paint


SINOPSIS

Los padres tienen cientos de expectativas para sus hijos, pero ¿alguna vez les hemos preguntado a ellos cómo serían sus padres ideales?

En un futuro cercano, el índice de natalidad es cada vez más bajo. Para incentivar los nuevos nacimientos, el estado crea un centro de crianza para niños cuyos padres no quieren asumir su paternidad. Allí los educan y crecen. Cuando cumplen trece años los chicos pueden elegir a sus nuevos padres después de entrevistar a los candidatos.

El protagonista, Janu 301, es un chico maduro y reflexivo de dieciséis años criado en el Centro NC establecido por el estado. Como todos los chicos del centro, tiene derecho a entrevistar y elegir entre los futuros padres que visitan la institución con el fin de adoptar.

Desde que cumplió doce años, Janu 301 ha estado entrevistándose con padres candidatos año tras año. Sin embargo, siente que todos están interesados únicamente en recibir los beneficios sociales del gobierno a través de la adopción, pero que carecen de un anhelo sincero por tener hijos. A Janu 301 no le queda mucho tiempo para decidir, si no lo hiciera tendrá que abandonar el centro como huérfano y ser un paria social. ¿Podrá encontrar a sus padres?


OPINIÓN PERSONAL

En los últimos tiempos, cada vez más gente evita tener hijos. Para fomentar la natalidad, el gobierno se responsabiliza de la crianza de los NC (niños de la nación) y da subsidios por adoptar. Los niños eligen a sus padres adoptivos a partir de los 13 años y pueden volver al centro para su readopción. Pero si no encuentran familia antes de los 19 años, el estigma de haber crecido en un centro les acompaña el resto de su vida.

Durante las primeras páginas, detalla cómo funcionan los centros y dedica menos párrafos a describir una sociedad distópica parecida a la nuestra. El protagonista es un adolescente de 17 años que pasa sin pena ni gloria en una trama peculiar. El resto del elenco es igual de agradable, con alguna historia secundaria de relleno.

El centro de crianza plantea dilemas interesantes sobre la paternidad y la adopción, pero es un desarrollo vago y en muchos aspectos parece escrita en otra época, además no se atreve a tocar según qué temas. Por otro lado, se lee en un suspiro y hace pensar en el significado de la familia, con una buena reflexión final en torno a la discriminación.

  

«Antes de echarle la culpa a alguien, quizás uno debería pensar en qué les ha hecho actuar de esa manera».

«A veces, las ideas pueden llegar a cambiar el mundo».

«Nadie puede estar totalmente preparado para ser padre de antemano. Porque la relación entre padres e hijos es algo que se construye».


Los bordes | Angelo Tijssens

Traducción: Maria Rosich | Diseño de colección: Raúl Lázaro | Editorial: Dos Bigotes

Cubierta de Los bordes


SINOPSIS

En la costa belga, entre edificios a medio construir y solares abandonados, un joven regresa a su ciudad natal, donde se cita con el hombre que fue su primer amor y con el que descubrió el sexo. En la intensidad del reencuentro, reaparecen los amargos recuerdos de la infancia y la adolescencia, las dudas, las inseguridades y, sobre todo, las huellas —todavía presentes— de la violencia ejercida por una madre que acaba de fallecer.

De contenido semiautobiográfico y prosa certera, Los bordes es la sobrecogedora primera novela del escritor Angelo Tijssens, autor junto al cineasta Lukas Dhont del guion de Close, película ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes en 2022 y candidata al Óscar. Con un universo literario próximo a los de Ocean Vuong y Douglas Stuart, Tijssens nos muestra a un niño marcado por el miedo, a un adolescente que descubre sus impulsos y a un adulto que ya no se atreve a pedir amor.


OPINIÓN PERSONAL

Tras la muerte de su madre, el hijo regresa para arreglar el papeleo y aprovecha el viaje a la costa para reunirse con su primer amor. Después de varios años, retoman el contacto y recuerdan cómo eran las cosas antes de que el protagonista se fuera.

El narrador es cambiante: escribe en primera persona, pero nos cuenta en segunda los recuerdos de su infancia, estableciendo una distancia con los malos tratos que recibió cuando era un niño. Los diálogos aparecen dentro de las descripciones o sin guionizar, un estilo que me cuesta. Son palabras arrojadas sin orden sobre el papel, retazos de viejas heridas, aunque me gusta su crudeza en los párrafos más extensos.

No es un libro romántico sobre el tiempo perdido y la aceptación de uno mismo. El protagonista explora, o más bien deambula, en su propia identidad durante una época de absoluto rechazo y suceden momentos turbios durante sus escarceos con otros hombres. De los demás, sabemos poco o nada.


«No hablar sobre cicatrices se ha convertido en algo instintivo para mí».

«Debería haber dejado las cosas y el tiempo como estaban y no buscar lo que quedaba, porque lo que se ha ido no se puede traer de vuelta como si nada».


Mago menor | T. Kingfisher

Traducción: Mercedes Guhl | Diseño de cubierta: Ursula Vernon | Editorial: Gran Travesía


SINOPSIS

Oliver era un insignificante mago menor. Sólo conocía tres hechizos: uno de ellos no servía más que para controlar su alergia a la caspa de armadillo y otro para atar los cordones de los zapatos. Aunque sólo tenía 12 años, era el único mago de una aldea en la que hacía mucho tiempo que no llovía. Por eso, Oliver y su armadillo son enviados con la misión de traer de vuelta la lluvia. Armado con sus tres hechizos, nuestro héroe no tiene la menor idea de lo que le espera. Oliver era un insignificante mago menor. Por desgracia, era la única opción que tenían.

«Cuando la bondad provenía de fantasmas asesinados y cerdos extraviados, y los adultos que se suponía que debían ayudarle eran monstruos que bien podían hacerse pasar por hombres… ¿qué debía hacer él? Nada de eso estaba bien. Cuánto le gustaría que el mundo fuera diferente».


OPINIÓN PERSONAL

Oliver es un mago menor de doce años que emprende un viaje hacia la Sierra de la Lluvia para llevar la lluvia a su pueblo. Su predecesor también hizo el viaje, pero el mago «era un viejo senil» cuando Oliver lo conoció y el niño controla tres hechizos insignificantes. Para suerte de todos, cuenta con los consejos de su animal familiar: un armadillo que habla y el verdadero protagonista de esta historia.

Las primeras páginas se hacen aburridas, repiten los pensamientos de un «mago insignificante» que viaja prácticamente solo. El camino se vuelve monótono aunque pronto incorpora personajes secundarios, todo parece relleno y no diferencio esta novela de otras historias. Las aventuras y peligros no sorprenden, es un escenario bastante limitado. Solo me interesaba el final, los hechizos de los magos menores y el mundo mágico de los Pastores de Nubes.

A pesar de las escenas sangrientas y la crueldad de los malos, es un libro juvenil con valores. De hecho, Oliver representa que algo «menor» puede ser igual de bueno y que la presión social nos incita a hacer cosas que no haríamos fuera de un grupo.


«Las preguntas son lo que hace girar al mundo».


Otros libros de T. Kingfisher

Manual de panadería mágica para usar en caso de ataqueOrtiga y huesoLo que mueve a los muertos

Historias Phantasticas II

Ilustración de cubierta: Marta Lopez | Editorial: El Transbordador

Cubierta de Historias Phantasticas II


SINOPSIS

Hay otros mundos posibles. Mundos en los que lo nada es lo que parece, y la realidad se esconde detrás de mil capas de engaños; mundos en los que lo veraz se repudia; en que el terror se abre camino a plena vista; mundos de fantasía en los que poder empezar nuevas historias y otros en los ya no quedarán historias por contar.

En estas páginas acechan criminales que se esconden tras una pantalla para explicar su realidad, extraños ritos capaces de conceder dones, esperanzas, peligrosos visitantes, apuestas, éxitos y fracasos.

Esta segunda compilación de relatos fantásticos, nacida de la colaboración entre la escuela online de escritura de ciencia ficción, fantasía y terror Phantastica, la revista Windumanoth y la editorial El Transbordador, os ofrece un escaparate de la rica y diversa literatura de género actual. Encuentra los límites de la imaginación entre estas páginas y atrévete a cruzar el umbral hacia algo nuevo.


OPINIÓN PERSONAL

Catorce relatos que nos llevan de la fantasía al terror, a veces en tono humorístico. La calidad narrativa de los escritores es notable y algunos conceptos novedosos nos dejan con ganas de una obra más extensa. En el imaginario encontramos criaturas clásicas, pero otros monstruos son reales, de los que caminan entre nosotros.


A continuación resumo brevemente cada relato por si fuera de interés.

  • El coleccionista de almas de César Mallorquí

Jorge apuesta un dinero que no es suyo durante una partida de póker, ¿apostaría su alma inmortal? El coleccionista de almas es una historia conocida que hace sonreír por esa “familiaridad” con el giro esperado.

  • ¿Unas croquetas? de Virginia Orive de la Rosa

Leire vive en el caserío heredado de su abuela, le gusta la soledad y preparar croquetas. Cuando recibe una visita nocturna, conocemos el fatal desenlace, pero introduce un segundo género literario para que las pistas no sean suficientes y lo predecible tenga un toque especial.

  • ¡Correo urgente! de David Moya

Morado Berenjena se presenta al examen para ser cartero. Desde pequeño, sueña con formar parte de la élite postal que hace entregas en el mundo humano, a través del salto dimensional. Y sus desventuras son una dosis de humor y peligros que me han tenido riendo. Mi favorito de la antología, lo que he podido disfrutar.

  • El último olivo de David Mancera

Tamara es una botánica a bordo de La Buenos Aires, una de las ochocientas naves que viajarán hasta el sistema estelar más cercano al Sol. En la nave generacional, Tamara utiliza una computadora para investigar el pasado de un olivo centenario en una Tierra moribunda. La nostalgia hacia lo que estamos perdiendo es una visión poética y dolorosa.

  • Esperando a Toni di Luca de María Pealva

El niño elegido demuestra su habilidad especial al hombre que viene en una moto y se hace mayor. La explicación de los poderes es ligeramente confusa, pero la forma de la madurez se entiende y tiene un poso que me agrada.

  • El Búho de Víctor M. Vila

Manuel era un miembro respetable de la sociedad, pero su situación lo ha llevado a usar la Progresión para entregar paquetes a sus objetivos. Su poder le permite ver lo que va a pasar y cuenta con la ayuda de sus seguidores, que lo llaman El Búho. Pero su futuro peligra: ella puede usar la Regresión para ver quién deja el paquete. 

La construcción del mundo me ha parecido fascinante, te deja con ganas de leer una novela basada en una premisa tan buena. Salvando las distancias, me ha recordado lo que sentí al leer Así se pierde la guerra del tiempo.

  • Un pedazo de su alma de Juan Luis Muñoz Villar

Una mezcla inquietante entre el programa MasterChef y la película Ratatouille, con un toque de terror basado en los recuerdos. No esperaba la carga emocional de la protagonista y en ese sentido, deja con mal cuerpo.

  • Querido Matías de Daniel Lázaro Iglesias

Una madre escribe cartas a su hijo durante años. Matías abandono su pueblo natal, una aldea perdida en las montañas, para ir a la universidad. En las cartas, describe su relación con los religiosos del pueblo y las consecuencias de salirse del rebaño. Los secretos de la familia son turbios y enseguida intuimos lo que está por venir. El guiño a ese viejo clásico será satisfactorio para sus fieles.

  • La postnudista de David Aguirre Molins

Imagina que nadie se muestra como es, que todos escondemos nuestras verdaderas emociones y que ser natural es visto como algo extravagante. Creo que el concepto de postnudista se queda a falta de desarrollo, pero es un planteamiento interesante.

  • Juguetes de J.C. González

Una niña juega con trozos de loza que ha encontrado en el suelo. Mientras, observa el lugar sucio en el que se encuentra y recuerda cómo ha llegado aquí. Es un relato corto que menciona lo ocurrido y deja lo más desagradable a nuestra imaginación. El terror, cuando es real, incomoda y revuelve el estómago.

  • Las botas de goma negra de Toni Cifuentes

Dos niños imitan a sus padres como parte de un juego, hasta que encuentran unas botas de goma en el armario del dormitorio. Se queda inconcluso y refleja cómo la inocencia puede ver normales cosas que no lo son, un recurso que funciona.

  • De vocaciones y vacaciones de Celia López Monreal

Gregorio es un cambiaforma destinado en la Tierra. Su trabajo consiste en reclutar humanos que salven un mundo mágico y Claudia es una posible candidata. Me ha gustado la parodia de ese tipo de novelas, así como el retrato de una generación con ansiedad y tendencia a crear conspiraciones. Es puro cachondeo y tiene su gracia.

  • Cronosueños de Jordi Escoin Homs

Dos galactomarines necesitan un código para comunicarse con su nave nodriza mientras la colonia humana del planeta es invadida por alienígenas. Me convencen la ambientación y el bucle, es un concepto extraño que da para más páginas y más profundidad de los personajes.

  • Condiciones blasfemas de Javier Ignacio de la Iglesia

El manuscrito de un médico forense y dos bitácoras personales arrojan luz sobre las desapariciones simultáneas sin resolver que tuvieron lugar en 1816, en el antiguo castillo de Hollstadt. Su estilo recuerda en forma y en contenido a un gran clásico, y busca sorprender con un pequeño giro.


El eterno marido | Fiódor M. Dostoievski

Traducción: Fernando Otero Macías | Editorial: Alba

Cubierta de El eterno marido


SINOPSIS

Velchanínov, cerca ya de los cuarenta, es «un hombre que había vivido mucho, y a lo grande»: rubio, apuesto, culto y galante, ha dilapidado ya dos herencias y se encuentra en San Petersburgo para resolver un litigio a pro-pósito de una tercera. Es también hipocondríaco y sueña que «una muche-dumbre enorme» se junta en su piso para acusarle de un crimen. De pronto reaparece en su vida un antiguo amigo al que hacía nueve años que no veía y con cuya mujer, ahora difunta, tuvo una larga aventura: Trusotski, un funcionario triste y calvo, alcoholizado, que se presenta como «un hombre hundido, pero no hundido sin más, sino radicalmente hundido». El hecho de que Trusotski tenga una hija de unos ocho años, visiblemente maltratada, despierta en Velchanínov el deseo de salvarla y de expiar así «toda mi exis-tencia anterior, hedionda y baldía». Pero la relación entre los dos hombres se debate entre el rencor y la generosidad: sus diálogos, a veces violentos, a veces cómicos, siempre tensos, están llenos de excusas y medias verdades, cuando no de escupitajos y gestos peligrosos. 

El eterno marido (1870), escrita entre El idiota y Los demonios, en la época de su madurez creativa, gira en torno a un lema característico de Dostoievski: «El monstruo más monstruoso es el monstruo con buenos sentimientos». A partir de aquí, no puede esperarse más que una novela en la que todo es «ansioso y febril», pero en la que también hay lugar para la distancia y la parodia.


OPINIÓN PERSONAL

Velchanínov es un hombre «lejos de la juventud, que había vivido mucho, y a lo grande». Los años le han dado un nuevo punto de vista y es víctima de una grave hipocondría: los actos que cometió en un pasado remoto ahora le parecen crímenes. Su vanidad se resiente al pensar en las vidas que ha deshonrado por diversión, y lo peor de todo es que no puede dejar de comportarse así.

Quisiera abandonar San Petersburgo, pero un pleito por la herencia de unas tierras lo ata a la ciudad. Y es aquí donde se reencuentra con Pável, un viudo al que no ha visitado durante nueve años. Su relación es ambigua y extraña. Velchanínov y Pável son dos hombres atormentados por las «deudas pendientes»: la hija de Pável y su difunta esposa, la única mujer a la que parece que Velchanínov ha amado.

¿Lo sabe el eterno marido? Un protagonista de moral relajada se mueve en un mapa reducido buscando la respuesta a esa pregunta. El tono insolente de los personajes resulta teatral, son dos gruñones que se hablan a gritos, echándose en cara medias verdades. Las dudas y la rivalidad se mantienen hasta las últimas páginas, que no resuelven nada, como si algunos rasgos de personalidad fueran inevitables.

La primera mitad me atrapa con mayor acierto, porque los «bailes de salón» no me ofrecen la misma carga emotiva. Se hace raro en muchos apartados, pero encuentro puntos de interés que me han gustado.


«Uno bebe de su propia tristeza, y es como si se embriagara con ella».


Otros libros de Fiódor Dostoievski

Noches blancas

El curioso caso de Benjamin Button | F. Scott Fitzgerald

Traducción: Maite Fernández | Ilustraciones: Rosie Shann | Editorial: Nórdica Libros

Cubierta de El curioso caso de Benjamin Button


SINOPSIS

Escrito por el autor estadounidense F. Scott Fitzgerald y publicado por primera vez en la revista Collier's el 27 de mayo de 1922, fue publicado dentro del libro Tales of the Jazz Age.

Fitzgerald se inspiró en un comentario de Mark Twain. Benjamin Button nace con una extraña enfermedad, que provocaba que naciera con 80 años y fuera rejuveneciendo con el paso de los años. Una afección que existe en la realidad bajo el nombre de progeria o síndrome de Hutchinson-Gilford.


OPINIÓN PERSONAL

Benjamin Button nace en 1860, en el hospital privado para damas y caballeros de Maryland, con una extraña enfermedad: el recién nacido es un viejo de unos setenta años de edad. A los médicos les parece vergonzoso y su padre, un caballero sureño parte de la aristocracia, se muestra indignado con su hijo. 

En los primeros años, la relación padre-hijo es forzada y de su madre no sabemos nada, porque el relato ha envejecido mal. Los personajes son machistas y racistas. En lugar de envejecer, Benjamin Button se vuelve más joven y su primer amor, que lo enamora cuando era un viejo, deja de atraerlo cuando la mujer es vieja.

La premisa me parece interesante y original, más en la época, pero no veo el sentido y el desarrollo me desagrada. Ambientada en años de guerra, no dejo de buscar una metáfora en la madurez, que encuentro a medias.


Hermana | Jon Fosse

Traducción: Cristina Gómez-Baggethun | Ilustración de cubierta: Alberto Gamón | Editorial: Nórdica Libros

Cubierta de Hermana


SINOPSIS

Un niño de cuatro años vive con su madre, su padre y una hermana un año menor que él. Viven en una zona rural cerca del mar. El niño explora el mundo que lo rodea, solo y con su hermana, pero su madre los lleva constantemente a casa, quien tiene una relación algo confusa con su papel de cuidadora. A primera vista, la historia es sencilla, pero también plantea cuestiones esenciales sobre la existencia.

Con detalles vívidos y conmovedores, Jon Fosse captura los pensamientos y reflexiones del joven. Sus observaciones, anhelos, soledad y lo profundamente inexplicable se transmiten con precisión lingüística.

Este es un pequeño y hermoso libro que atraerá tanto a jóvenes como a adultos.


OPINIÓN PERSONAL

Un niño en pijama mira el fiordo, despierto en medio de la noche. Su madre se enfada cuando lo encuentra ahí, pero el niño no entiende, el niño solo quiere salir, explorar el mundo y bajar al mar con su hermana. Él tiene cuatro años y ella, tres.

No hay más historia. El relato es el punto de vista de un niño de cuatro años, con una prosa casi poética y un ritmo que adormece. Apenas sin diálogos, se centra más en los pensamientos recurrentes del niño, las cosas que nos pasan desapercibidas y su obsesión por bajar a la playa. Presenta a los adultos como una barrera que nos protege de los peligros del mundo.

Tiene su encanto, pero sabe a poco.


Reseña, El último asesinato en el fin del mundo | Stuart Turton

Traducción: Marta Rebón | Diseño de cubierta: David Mann | Mapa: Emily Faccini | Editorial: Ático de los Libros

Cubierta de El último asesinato en el fin del mundo


SINOPSIS

Fuera de la isla no hay nada: una niebla que mata todo lo que toca destruyó por completo el mundo. En la isla, sin embargo, ciento veintidós aldeanos y los tres científicos que los gobiernan viven en un paraíso idílico gracias al sistema de seguridad que los protege de la niebla.

En la isla, los días son plácidos y los isleños viven felices pescando y cultivando la tierra hasta que, para horror de todos, descubren que uno de sus tres amados científicos ha sido brutalmente asesinado. Y eso no es todo: el asesinato ha desencadenado una cuenta atrás que hará que, si el crimen no se resuelve en las próximas 107 horas, el sistema que los protege se desactive y la niebla inunde la isla y acabe con todos los que están en ella.

Para colmo, el sistema de seguridad ha borrado la memoria de todos los lugareños sobre lo que pasó la noche del asesinato, así que ¡uno de ellos es un asesino y ni siquiera lo sabe!

Solo tienen 107 horas para encontrar al culpable y salvarse, y el tiempo no deja de correr.


OPINIÓN PERSONAL

«La niebla mata todo lo que toca. Por desgracia, cubre toda la Tierra, excepto nuestra isla y casi un kilómetro del océano que la rodea».

Hace noventa años, aparecieron sumideros y brotó una niebla negra que acabó con la vida en la Tierra. Niema, la científica jefa de un laboratorio llamado Instituto Blackheath, convocó a los supervivientes a una pequeña isla griega, donde 127 científicos levantaron una barrera capaz de contener la niebla.

El último resquicio de humanidad es un pueblo aislado de 122 personas, pero los lugareños que habitan la isla mueren al cumplir sesenta años. De los científicos que permanecieron en Blackheath, solo quedan tres ancianos que, a diferencia de los demás, envejecen despacio y nunca enferman. También son los únicos que no respetan el toque de queda y exploran los alrededores con aprendices para rescatar la tecnología de una isla en ruinas.

Cuando uno de los científicos es asesinado, el sistema de seguridad borra la memoria de los lugareños y desactiva la barrera que los protege de la niebla. Quedan 107 horas para la extinción de la humanidad y el único modo de salvar la isla es encontrar al asesino.

Los sospechosos están señalados desde el principio, pero ignoramos los motivos y consecuencias del crimen. El trabajo de investigación recuerda a las novelas de Sherlock Holmes, que tantas veces mencionan como referencia; las pistas conducen a conclusiones enrevesadas y nuevos misterios, se mueven por todo el mapa en poco tiempo. Pensaba que no podría alargar el suspense tantas páginas, pero el ritmo narrativo maneja bien los tiempos, engancha a las pocas páginas y entretiene hasta las últimas.

No se trata de resolver el caso, sino de conocer el funcionamiento de la isla, las historias personales de las familias protagonistas y descubrir los secretos de los científicos. Inesperadamente es un relato social y moral que critica los poderes que controlan el mundo, la naturaleza violenta del ser humano y las injusticias de una sociedad en camino a la extinción. Es una distopía postapocalíptica que no inventa conceptos nuevos, pero los recoloca en una trama original.

El narrador es Abi, una conciencia colectiva que puede ver todo lo que sucede a través de los personajes e interactuar mentalmente con cualquiera. «La intimidad es un concepto de escaso valor cuando naces con una voz en la cabeza que oye tus pensamientos». Aunque es una historia desde su punto de vista, la voz protagonista recae en Emory, la única lugareña que se hace preguntas, desafía a los ancianos y lo cuestiona todo. 

Cuenta lo clásico de manera diferente y original. Conmigo ha funcionado. 


«No podemos llamarnos buenas personas si nos quedamos de brazos cruzados y dejamos que sucedan cosas terribles».


Cada noche a las nueve | Julian Gloag

Traducción: Olalla García | Imagen de cubierta: Mille Rose | Editorial: Impedimenta

Cubierta de Cada noche a las nueve


SINOPSIS

Una obra maestra del gótico moderno. Una historia sobrecogedora sobre siete hermanos cuya madre muere y la entierran en el jardín para mantener unida a la familia.

En el número 38 de Ipswich Terrace, un reloj de bolsillo cae marcando las 5:58, hora exacta de la muerte de Madre, momento en que los siete hermanos Hook se convierten en huérfanos. Sin más familia a la que acudir, sin amigos, los niños Hook deciden enterrar el cuerpo de su madre en el jardín y llevar una vida en apariencia normal: van a clase, hacen la compra, cobran los cheques del banco y, por supuesto, rezan a Madre cada noche a las nueve. Pero esta rutina se ve alterada con la llegada a sus vidas de un extraño que dice ser su padre. ¿Es de verdad este hombre el padre de los siete huérfanos? Y, de ser así…, ¿qué otros secretos les ocultaría Madre? Cada noche a las nueve es una joya de la literatura de suspense que da una vuelta de tuerca al clásico gótico familiar, combinándolo con un hálito de drama visceral que emocionó a toda una generación de lectores.

Una obra fundamental de la literatura gótica contemporánea, que orbita entre el fervor religioso y la idolatría asesina de El señor de las moscas y el thriller asfixiante de La semilla del diablo


OPINIÓN PERSONAL

«En un instante, su querida Madre se había convertido en un objeto que solo suscitaba silencio y extrañeza».

La sinopsis insinúa el libro entero y no se deja ninguna sorpresa. Madre ha muerto y siete niños han quedado huérfanos. La mayor tiene trece años y el más pequeño, cuatro. Los siete entierran a su madre en el jardín y ocultan la muerte para evitar el orfanato.

Los niños son personajes macabros desde el principio. Tan pronto muere su madre, se comunican con ella como si Diana fuera una médium y celebran asambleas para juzgar sus pecados, una referencia a El Señor de las Moscas. Por comentarios de los niños y las descripciones de su rutina, sabemos que Madre despreciaba al médico y la escuela pública, e inculcó valores religiosos a los niños.

«En esta casa nunca ha ido bien nada, esa es la verdad». ¿Qué sucede cuando los niños pierden su única figura de autoridad? En cuestión de horas, convierten su hogar en una especie de dictadura religiosa. Los vecinos no parecen sospechar de lo que está sucediendo en el número 38 algunas situaciones desafían la credibilidad o tienen pocas consecuencias.

Pocas escenas tienen lugar fuera de la casa, lo justo para que los niños vayan a la escuela o se relacionen con adultos que también son turbios. No he conectado con ninguno, aunque el relato se centra en Hubert, un niño de nueve años que parece el más sensato. Contemplamos la evolución de la familia desde su punto de vista y él mismo acaba comportándose de un modo cuestionable.

La segunda mitad de la novela, con la entrada de otros personajes, me parece mejor desarrollada, pero en general es un libro predecible que me deja como estaba. 


La jaula | Alberts Bels

Traducción: Rafael Martín Calvo | Ilustración de cubierta: Beatriz Costo | Editorial: Automática

Cubierta de La jaula


SINOPSIS

Edmunds Bērzs, un arquitecto de éxito, desaparece repentinamente sin dejar rastro durante el trayecto de regreso a su casa en Riga, después de haber ido a visitar la granja de sus padres. Nadie sabe si se ha fugado voluntariamente o si ha sido víctima de un crimen.

Su mujer, Edīte, se encarga de que se inicien las investigaciones policiales, que enseguida parecen llegar a un punto muerto. No hay señales de Bērzs ni indicios de su paradero, tampoco pruebas de si está vivo o muerto. En el transcurso de la búsqueda, el inspector Valdis Strūga, responsable del caso, se sentirá cada vez más vinculado al desaparecido y se verá sumido en un proceso de introspección y análisis de su propia vida.

Publicada originalmente en 1972, La jaula es un clásico de la literatura letona. Un extraordinario relato psicológico y de suspense escrito por uno de los novelistas letones más destacados. Muchos han interpretado La jaula como una alegoría de la opresión soviética pero, ante todo, esta novela nos invita a reflexionar sobre el sentido de la libertad individual.


OPINIÓN PERSONAL

Edmunds Bërzs, un arquitecto de renombre, no ha vuelto de la casa de campo de sus padres. Después de ocho años de matrimonio, las dudas y el miedo carcomen a su esposa. Edïte teme un accidente o una infidelidad, y denuncia su desaparición en la División de Investigación Criminal.

A medida que Valdis Strüga interroga a los conocidos del arquitecto, descubrimos que la convivencia no era tan idílica y que Edmunds sentía «apatía en lo referente a cualquier asunto que no fuese su trabajo». 

No es la clásica investigación que llena páginas con indicios y sospechas policiales, más bien cuenta las biografías y rutinas de los personajes, con largas descripciones de lo cotidiano. Es un retrato de las clases acomodadas y las ambiciones de la clase media, de nuestros lazos con un sistema que condiciona nuestras aspiraciones.

El libro puede dividirse en dos partes: las vidas que investiga Strüga y la reflexión filosófica que da título a la obra. La primera era necesaria para dar pie a la segunda. Y si bien las dos han sido de mi agrado, siento que no casan del todo. Una es más costumbrista y mundana, mientras que la otra es casi un ejercicio metafórico.

Una soledad que no sugiere nada nuevo, aunque en conjunto nos invita a cuestionar nuestras convicciones y puede resultar de interés.


«En ocasiones, razonaba que todas las desgracias del mundo provenían de la costumbre humana de comparar».

«Quien es fuerte, rompe los barrotes. Quien carece de fuerza, bromea sobre los barrotes. Quien es fuerte, destruye la jaula. Quien carece de fuerza, inventa una filosofía de la jaula porque esa resulta la única manera de sobrevivir en ella».


El viejo incendio | Elisa Shua Dusapin

Traducción: Andrea Daga | Ilustración de cubierta: Kattia Jardín | Editorial: Automática

Cubierta de El viejo incendio


SINOPSIS

Tras quince años separadas, Agathe, guionista en Nueva York, vuelve a encontrarse con Véra, su hermana pequeña y afásica, en la casa familiar del Périgord en la que han crecido. Han acordado su venta y tienen nueve días para vaciar el lugar de objetos, muebles, ropa, libros. Las piedras de los muros antiguos servirán para restaurar el palomar vecino, devastado por un incendio que ocurrió hace más de un siglo. Véra se comunica con su hermana por escrito, mostrándole la pantalla del móvil. En esos días de reencuentro con el pasado, Agathe descubre que su hermana ha cambiado. Ella es quien ha cuidado de su padre hasta su muerte. Ahora es una mujer que cocina con agilidad, independiente, y Agathe no sabe bien cómo relacionarse con ella.

La Dordoña francesa es el escenario de la cuarta novela de Elisa Shua Dusapin, la más personal de la autora hasta la fecha. A través de una mirada precisa y certera, rebosante de dulzura, Dusapin nos habla de la memoria familiar y de la violencia de los sentimientos entre dos hermanas que el tiempo y el silencio había separado. 


OPINIÓN PERSONAL

«Mi hermana y yo juntas por primera vez desde la muerte de mi padre, hace cinco años».

Agathe se marchó a Estados Unidos cuando tenía quince años. Su madre abandonó a sus hijas pequeñas y, con los años, Agathe también ha perdido el contacto con su padre y su hermana Véra. Lejos de una familia que ha olvidado, se ha convertido en una dialoguista de éxito: el último guion que ha escrito ha recibido un premio en un festival italiano.

Tras la muerte del padre, las hermanas firman la venta de la casa familiar, y la hija mayor vuelve unos días para vaciarla juntas. El tiempo que pasan juntas, Agathe recuerda los sucesos que la distanciaron de su antiguo hogar y a su novio Irvin, que la espera en Nueva York. Mientras que aquí, vuelve a verse con Octave, un vecino que está restaurando el palomar que se quemó hace cien años.

El viejo incendio es un drama familiar con pocos protagonistas. Agathe redescubre a su hermana Véra, una niña con afasia a la que siempre tenía que proteger. ¿Serían amigas si no fueran hermanas? Las dos guardan secretos, pasados y presentes, que la convivencia expone a la luz. 

El declive de un vínculo infantil que parecía irrompible y sentir que le debe algo a su sangre describen el fondo poco profundo de la novela. El final es tan inconcluso... Me faltan páginas.


Las luces azules | Jennifer Johnston

Traducción: Lucía Barahona | Ilustración de cubierta: Cinta Fosch | Editorial: Automática

Cubierta de Las luces azules


SINOPSIS

Constance Keating ha llevado una vida de exilio interior, alejada de su familia y de Irlanda. A los cuarenta y cinco años, y después de haber dado a luz a su hija, recibe la noticia de que se está muriendo. Constance decide entonces regresar a su casa de la infancia en Ballsbridge, un próspero barrio de Dublín, para morir a su manera: no quiere luchar contra la enfermedad en un hospital, para gran consternación de su hermana Bibi, que ha aceptado cuidar del bebé.

A lo largo de este doloroso proceso, Constance repasa su vida alternando el lento declive del presente con episodios del pasado: la negativa adolescente a participar en el vaivén social de la clase media-alta, el rechazo al matrimonio, la salida del Trinity College, el traslado a Londres, sus ambiciones literarias, la relación con sus padres y el breve tiempo que pasó con Jacob, el padre de la niña.

Reconfortada por las luces del árbol de Navidad, Constance apura los días escribiendo su historia, decidida a reclamar su particular victoria frente a la muerte.


OPINIÓN PERSONAL

«Me descubro preocupándome por el pasado. Supongo que cuando no tienes un futuro por delante, lo natural es huir al pasado».

Constance Keating se está muriendo. Ha dejado a su hija de nueve meses al cuidado de su hermana Bibi, mientras ella espera lo inevitable en la casa familiar. Constance quiere morir lo antes posible. Tras enviar una carta a Jacob Weinberg para hacerle saber que ha sido padre, dedica sus últimas horas a decorar un árbol de Navidad y a escribir las memorias de su vida.

Las luces azules es un libro fragmentado y en dos tiempos. El presente es un relato lineal de las «circunstancias desagradables de la muerte», el pasado son recuerdos que le vienen a la cabeza sin orden aparente. Narra el presente en primera persona y el pasado en tercera, como si estuviera contemplando los recuerdos de otra mujer.

Su hermana y su madre la consideran egoísta e irresponsable, una excéntrica que no quiere casarse porque le espanta la idea de verse atrapada en una relación. La irlandesa quiere dejar la universidad, irse lejos y escribir novelas en Londres. Ha pasado toda su vida protegiéndose del dolor y pronto descubriremos el origen de sus miedos, así como la breve relación con el médico Bill y el padre de su hija.

Durante el proceso de morir, padece alucinaciones, un declive psicológico que en cierto modo afecta a su prosa. El estilo narrativo es agotador en algunos capítulos, con momentos que generan una sensación de mareo y resultan incómodos de leer. Constance posee una personalidad que no le permite encajar en su familia ni en la sociedad y desde las primeras páginas nos contagia ese hastío.

No ha sido tan duro como temía. Aunque habla de enfermedad y muerte, también reflexiona sobre la vida. La protagonista no me agrada, pero es cotidiana; me he visto identificada en ciertos pasajes y sus conocidos me inspiran ternura. Me gusta cómo ha resuelto el final.


«Es muy fácil culpar a otras personas del estropicio que cada cual hace con su vida».

«Pero es bonito pensar que existe la posibilidad de ser feliz».


Las horas antes del amanecer | Celia Fremlin

Traducción: Daniel de la Rubia | Editorial: Alba


SINOPSIS

Esta novela de suspense electrizante no gira alrededor de grandes criminales sanguinarios sino de un ama de casa de clase media del Londres suburbano de la década de 1950. Louise está casada, tiene dos hijas de seis y ocho años y un niño de siete meses que se pasa las noches llorando. Ella prácticamente no duerme y aun así tiene que ocuparse de una casa repleta de osos de peluche manchados de mermelada, latas medio llenas de pintura seca, ropa sin planchar y botones sin coser. Y de un marido imperdonablemente exigente. Las enfermeras le dicen que tiene que crear «una atmósfera de calma y tranquilidad» y no transmitir sus preocupaciones al niño; sus amigas cultivadas le hablan de madres modernas y del «subconsciente». Ella cree que no es infeliz, sino que tiene «felicidad, como una tiene un vestido de tarde guardado en el fondo de un armario». En el caos de su vida aparece además una inquilina, una profesora de instituto a la que tanto ella como su marido creen haber conocido antes, no recuerdan dónde ni cuándo. Su comportamiento extraño siembra dudas y sospechas en la cabeza de Louise, aunque siempre se siente obligada a pensar si no serán imaginaciones suyas, y, dramáticamente, es su propia conducta la que se vuelve sospechosa. 

En Las horas antes del amanecer (1958), Celia Fremlin, para algunos la Patricia Highsmith británica, se revela como una maestra mordaz en la creación de un ambiente de misterio y pesadilla en el que se revuelven tortuosamente las ideas de feminidad y maternidad.


OPINIÓN PERSONAL

Louise tiene dos hijas y un recién nacido que no para de llorar. La enfermera le ha “recetado” que cree una atmósfera tranquila para el bebé, pero Louise es una madre desbordada que tiene que ocuparse de las tareas del hogar, de tres niños y de un marido que le exige silencio.

Por si fuera poco, han alquilado la buhardilla a Vera Brandon. El matrimonio cree conocer a la profesora, pero ninguno la ubica. Louise se obsesiona con la inquilina y comete errores imperdonables, pero en vez de aligerar su carga de trabajo, todo el mundo cuestiona su salud mental.

El sentimiento de culpa hacia su marido y las reprimendas de otras madres más «progresistas» en sus métodos de enseñanza, representan un baile de apariencias casi cómico que resulta tan realista como insoportable. Lo contemporáneo choca con la crianza de toda la vida, y he reconocido a muchos personajes.

La primera parte de la novela, centrada en la rutina de un ama de casa explotada, me ha entretenido. Por el contrario, el misterio que rodea a la inquilina me parece conveniente, predecible y ha sido contado mil veces en pelis de tarde. Un final que funciona, pero flojito.


«Hoy casi nadie sabe nada sobre los verdaderos sentimientos de una mujer adulta. La mayoría de las mujeres se limitan a sentir lo que las novelas y las revistas les dicen que sientan. Y, en cuanto a la mayoría de los hombres... en fin, si alguna vez se encuentran con una auténtica mujer madura, ¡pondrán pies en polvorosa!»

«Si su acción era en verdad sensata y necesaria, ¿por qué habría de sonar absurda? Más que absurda: de locos. Quizá fuera de locos. Quizá era así como se sentían los locos; empujados, lógica e inevitablemente, a sus disparatadas acciones, pues no les quedaba otra opción».


Reseña, Así fue la muerte del cazador | Daniel Badosa Moriyama

Ilustración de cubierta: David Padín | Editorial: El Transbordador

Cubierta de Así fue la muerte del cazador


SINOPSIS

La abuela-Äggma dijo a toda la familia que nadie regresara a la cueva de las lágrimas hasta que hubiéramos superado el dolor en nuestros estómagos. Que no desenterraríamos el cuerpo cubierto en sal del abuelo-Ölbö hasta que no desapareciera en nosotros la punzante sensación de pérdida que había causado su muerte.

El cazador ha muerto. Su familia, consternada por su temerario enfrentamiento en solitario contra el dios deambulante, intenta encontrar consuelo en las historias, secretos y recuerdos que ha dejado el cazador, desenterrando relatos para arrojar luz y esperanza ante un duelo que les consume.

Y en la oscuridad de la cueva de las lágrimas, Älma, la nieta del cazador, comienza a contar una historia. Iluminada por un fuego nunca antes presenciado por el valle de la sal ni por el dios deambulante. 

Esta es una novela fragmentada-colectiva inspirada en la prehistoria paleolítica, en el ensayo La teoría de la bolsa de la ficción de Ursula K. Le Guin, y en la vital importancia de encontrar y contar nuevas historias.


OPINIÓN PERSONAL

«No te adentres sola en la cueva de las lágrimas. Deja al cazador descansar en paz».

Nacidos de los primeros que devoraron el fuego del árbol-encendido para sobrevivir al invierno, los comefuegos poseen un fuego latente en las entrañas. Nómadas en un valle yermo de sal y cenizas, el único alimento que pueden conseguir es la carne del dios deambulante, un gigante que cambia de forma y vuelve a la vida cada vez que los cazadores le dan muerte con lanzas de piedra y las historias que recuerdan, que son siempre las mismas.

Nadie sabe por qué el abuelo-Ölbö se adentró en la noche para cazar él solo al dios-depredador, pero el cazador ha muerto. Su cuerpo apagado descansa en la cueva de las lágrimas, enterrado en sal hasta que llegue su momento de ser consumido por el fuego. Pero su familia sigue sin aceptar su muerte lunas más tarde.

Así fue la muerte del cazador es una novela coral sobre el duelo por una muerte inesperada. El cazador ha influenciado a su familia, aquellos que viven la pérdida y comparten recuerdos del difunto. Se presupone que solo los cazadores recuerdan las historias útiles que pasan de padres a hijos, pero este libro habla de las historias silenciadas y del lugar que ocupan en el valle. 

La ambientación es original y envolvente, tan emotiva como inspiradora. El fuego de la narración está alimentado por la fantasía prehistórica y el realismo mágico, todo puede entenderse con la belleza de una metáfora y la prosa resulta casi poética. La familia del cazador desafía las tradiciones y redescubre el poder de la palabra. Porque algunas historias no son “útiles”, pero son necesarias.


«Quizás las cuerdas sean menos visibles que las lanzas. Pero eso no las hace menos esenciales».


Delirios Yokai | Kazuki 1 | Marta García Andilla

Ilustración de cubierta: Alba Aragón | Editorial: El Transbordador


SINOPSIS

Kei Kazuki ha heredado una tienda de antigüedades en una de las mejores avenidas de Kioto, aunque está lejos de querer pasar su vida tras un mostrador, rodeado de antiguallas. De hecho, para todos esos objetos vetustos, tiene un montón de planes…

Bienvenidos al mundo donde los yokais se convierten en mascotas, los yamabushis se retiran lejos del mundanal ruido, las partidas de Cho-Han son un infierno y ciudades enteras sucumben al vicio.

Toma asiento y sírvete un sake. Estás a punto de descubrir un Japón diferente.

¡Atrapar!


OPINIÓN PERSONAL

Kei Kazuki es un comerciante de objetos poseídos: vende yokai que ha encerrado en objetos cotidianos con el trazo esencial «Atrapar» (como si fueran pokémon). «Los deseos ocultos de las personas ambiciosas eran, sin lugar a dudas, la base misma del negocio que había montado». Sin embargo, los yokai son criaturas indomables, de un solo uso, y Kei necesita algo que domine su voluntad.

Pero ¿quiere perseguir monstruos el resto de su vida? Su padre adoptivo le ha dejado en herencia una tienda de antigüedades en Kioto y podría ocuparse del legado familiar. De todas formas, el administrador del barrio de comerciantes le ha prohibido ejercer su profesión en la capital. «¿Se quedaría con la casa de su padre y se dedicaría a un negocio más tradicional o seguiría comerciando con yokai?»

Durante los primeros capítulos, la narrativa recuerda a un videojuego: Kei Kazuki resuelve misiones secundarias por todo el mapa. Su comercio lo lleva de un punto a otro, hilando escenarios a través de pequeñas historias que nos acercan a la misión principal, que sería: retomar el contacto con su pasado y decidir su futuro. 

La mayoría de personajes secundarios no son tan relevantes, al menos de momento, pero describe ampliamente las costumbres, la geografía y las deidades de un Japón imperial con un punto cómico. El retrato de los yokai me ha parecido entretenido y original, sin duda le echa imaginación, con un final abierto que se deja un puñado de situaciones por resolver. Algunos giros dramáticos me han sorprendido.


«No es que me disguste que el caos se apodere de esta ciudad, porque los dioses saben que se lo merece, sin embargo, todo esto que está sucediendo es malo para los negocios».


Una mínima infelicidad | Carmen Verde

Traducción: Regina López Muñoz | Diseño de cubierta: Donna Salama | Editorial: Tránsito


SINOPSIS

Annetta tiene un cuerpo mínimo, sus huesos no crecen. Esa pequeñez avergüenza a la bella y elegante Sofia Vivier, su madre, una mujer rodeada de misterio que vive como una huésped en su propia casa. Sofia se calza con terquedad su papel de madre, pero empapa a su hija día tras día de una infelicidad vaga y abstracta. Por otro lado, el padre es para ellas un extraño. La llegada a la casa de Clara Bigi, que viene para establecer un orden, lo pone todo patas arriba: con sus imposiciones duras y absurdas comienza a desmoronarse el mundo de la pequeña, quien se siente cada vez más atrapada en una carrera sin fin por alcanzar el amor de Sofia. Con el paso de los acontecimientos, Annetta se vuelca por completo en su madre, cultivando la desdicha de esta como un regalo en lugar de como una condena.

Sobria y elegante, de escritura desnuda, Una mínima infelicidad se fija en la relación entre una hija y su madre para explorar la infelicidad como lugar. Carmen Verde nos arrastra hasta la última página como si se tratara de un naufragio deseado. Finalista del prestigioso premio Strega, esta novela debut marca un hito en la narrativa italiana de los últimos años.


OPINIÓN PERSONAL

Annetta no crece, en palabras de la escritora, tiene un «cuerpo mínimo». Su madre la ignora, pero esa indiferencia parece alimentar su amor desmesurado hacia ella. No así con su padre, un hombre ausente y miserable con el que ambas mantienen una relación distante. No ahonda en el momento de la ruptura familiar, insinúa con delicadeza los motivos que los han llevado a despreciarse.

«Es más fácil entender las razones del odio que las del amor».

En realidad, la historia de Annetta está protagonizada por la biografía de su madre, Sofia Vivier, una mujer dócil, frágil e insegura que vive a escondidas en su propia casa. Desde que la abuela ingresó en un hospital psiquiátrico, están convencidas de que «la locura de Adelina dominaba a nuestra familia». Del mismo modo, trata la infelicidad de su madre como si fuera contagiosa.

Nadie es feliz aquí, las relaciones son cada vez más disfuncionales. Un libro que nos habla de infidelidad, enfermedad y muerte. La casa es una ambientación perniciosa y claustrofóbica, habitada por personajes retorcidos y no exentos de cierta maldad. La tristeza que emana de estas páginas aturde los sentidos y remueve las entrañas. 

Como de pasada, Annetta menciona el cuento de Wakefield como uno de sus libros favoritos y encuentro paralelismos en las emociones de los protagonistas, aunque las historias no tienen nada que ver.

Era justo lo que esperaba: intimista, doloroso y un relato en crudo.


«Toda mi persona estaba perfectamente contenida en la de mi madre».

«La infelicidad es un lugar, un lugar físico, un cuarto a oscuras en el que elegimos estar».


La sonrisa del escorpión | Celia Añó Espí

Ilustración de cubierta: David G. Vaquero | Ilustraciones de personajes: Celia Añó Espí | Editorial: Obscura


SINOPSIS

En el palacio de una isla remota, doce jóvenes participan en un siniestro juego: la Noche del Escorpión. Al final del día, cada uno desempeña un rol y practica para la partida final. En ella, deberán ser cautos y forjar alianzas para que el asesino, a quien se le ha asignado el rol de escorpión, no resulte vencedor.

Cuando creen estar preparados, todo se tuerce: Liliana, una de las antiguas jugadoras que había fallecido en un supuesto accidente, sale a rastras de la tumba. Los doce participantes pasan a ser trece y los acontecimientos se precipitan. Ahora la verdadera partida da comienzo. Los jugadores empiezan a morir uno tras otro y se hace evidente que el escorpión no es el único que supone una amenaza mortal.


OPINIÓN PERSONAL

«Eran doce y ninguno recordaba quiénes eran ni de dónde habían venido».

Doce jóvenes sin recuerdos aparecieron en el antiguo palacio de una isla remota. Se han pasado los últimos días escuchando cuentos de dioses narrados por Cuervo, un autómata de metal, y jugando a la Noche del Escorpión. El objetivo del escorpión es eliminar a los demás jugadores, y han interpretado todos los roles en más de 100 partidas de ensayo. Hasta que Liliana muere en un accidente y regresa de la tumba.

El día 200, la Noche del Escorpión deja de ser un juego. Mientras sus compañeros debaten quién puede ser el escorpión, Liliana investiga su propia muerte.

Desde las primeras páginas, el argumento hace referencia y reinventa el juego de rol El Lobo/Pueblo duerme y la novela Diez negritos (Y no quedó ninguno) de Agatha Christie. En ese sentido, las expectativas son engañosas: esperaba un slasher paranormal con mayor detalle en las pruebas y los roles, cuando el verdadero encanto de la historia es la magia oscura que envuelve la isla.

Los personajes no recuerdan sus vidas pasadas, pero tienen sueños e intuiciones. No solo investigan la identidad del escorpión, a veces ocurren accidentes y nadie está a salvo, ni siquiera el asesino. Los más retorcidos acaban formando alianzas y confabulando a escondidas para llevar a cabo motivaciones ocultas. Encontramos pistas en cada capítulo y frases que nos sugieren esas pistas sin darnos cuenta.

En un nivel personal y subjetivo, atisbo un pequeño guiño de salud mental, tal vez de manera casual. Cuando la muerte deja de ser un juego, los jóvenes inician un proceso de duelo y afrontan el miedo con actitudes diferentes. En sus horas bajas, también reflexionan sobre el sentido de sus vidas y cuestionan si es posible cambiar el mundo. Me agradan las segundas lecturas y encuentro el final poético, peculiar y entretenido.


«El mundo se destruye y construye con nuestras decisiones».

«Quejarnos de que algo es horrible no evitará que siga sucediendo».

«Nunca hay solo dos opciones».