18 enero 2019

Lo que dijo Harriet | Beryl Bainbridge

Traducción: Alicia Frieyro | Editorial: Impedimenta


SINOPSIS

Basada en un crimen real que conmocionó a la sociedad británica de la época (el caso Parker-Hulme, retratado por Peter Jackson en su película «Criaturas celestiales»), «Lo que dijo Harriet» relata la historia de dos amigas que se reencuentran durante unas vacaciones de verano en una localidad playera. Ambas esconden una relación enfermiza. La narradora, una chica sin nombre, solitaria e introvertida, se deja llevar por la corrosiva influencia de la bella Harriet. Entre las dos pergeñan un plan para seducir al Zar, un hombre mayor e infelizmente casado, y tan fascinante como repulsivo, sin ser conscientes de las catastróficas consecuencias que puede causar su degenerado juego de niñas. 

Un thriller sobre la crueldad de la infancia y sobre la capacidad del ser humano para manipular y seducir a los demás. Un cóctel molotov sobre la inocencia y la maldad, y un clásico que resulta hoy tan subversivo como cuando se escribió. Primera novela de Beryl Bainbridge, «Lo que dijo Harriet» fue escrita a finales de los 60. Sin embargo, el argumento resultó demasiado desagradable para la sociedad de la época, por lo que no fue publicada hasta 1972, momento en que fue aclamada como una pequeña obra de arte.


OPINIÓN PERSONAL

«Que dos personas cometan un pecado es malo. Que una persona cometa un pecado con otra es peor. El miembro pasivo es la persona más culpable de las dos. Y debería ser castigado por traicionarse a sí mismo».

La protagonista, una chica sin nombre, es una niña de trece años fuera de control. Sus padres la han enviado a un internado con la esperanza de meterla en cintura, porque según ellos iba por mal camino y necesitaba supervisión. No obstante, cuando regresa a casa durante las vacaciones de verano, la chica se reencuentra con su amiga del alma, con la que mantiene una relación de amistad totalmente enfermiza.

Harriet es una niña manipuladora y dominante hasta unos límites casi diabólicos. Su carácter es bastante irascible y está acostumbrada a que su amiga cumpla todas sus directrices sin rechistar. En cierto modo, la chica sin nombre la admira y la envidia, porque Harriet es capaz de poner en práctica sus pensamientos más oscuros. Después de todo, y a pesar de su corta edad, Harriet y ella solo se hacen las inocentes delante de los adultos, porque ni sienten ni piensan como cualquier otra niña de su edad.

Una de las cosas que más me han chocado de la novela, ha sido el hecho de que su protagonista sea consciente de la maldad que las caracteriza a ambas. En más de una ocasión, se alegra de que su hermana pequeña no sea como ellas. Sinceramente, su personalidad me desconcierta la mayor parte del tiempo y no acabo de comprender su manera de ser. Su comportamiento me resulta tan contradictorio y peculiar que me cuesta decidir si la psicología de las protagonistas está bien construida o es más bien aleatoria.

Por otro lado, no acabo de comprender su relación de amor-repulsión con el hombre al que ellas llaman el Zar. La chica se ¿enamora? de un hombre casado mucho mayor que ella, prácticamente un viejo. Pero es un amor que solo funciona a ratos, dependiendo del día que tengan ambas. Tampoco entiendo qué clase de relación desea mantener el propio Zar, puesto que sus encuentros esporádicos son de lo más extravagantes.

La prosa de Beryl Bainbridge es una delicia. La historia está narrada en primera persona por la chica sin nombre, aunque en un par de ocasiones relata sucesos de los que no está siendo testigo, emulando una tercera persona. El hecho de que la propia protagonista escriba sus memorias hace que la novela sea todavía más espeluznante, puesto que nos permite conocer de primera mano los pensamientos más retorcidos de la chica y su visión del mundo. La prosa, en general, es más densa de lo que estoy acostumbrada a leer, pero desde las primeras páginas me he metido de lleno en la historia y se trata de una lectura muy amena que he devorado en apenas una tarde.

El desenlace me ha decepcionado un poco, aunque el final me ha parecido correcto. La sinopsis prometía una novela basada en un crimen real. Pero, cuando he buscado más información sobre el caso Parker-Hulme, he descubierto que una de las asesinas era la famosa escritora de novela negra Anne Perry. Sin embargo, lo que me he encontrado en esta novela no se parece en nada a la realidad. Para empezar, la víctima ni siquiera es la misma. Entonces, no comprendo por qué dice que está basada en un crimen real cuando solo se ha inspirado en la relación enfermiza que mantenían las dos niñas. De hecho, toda la novela se centra en la polémica historia de amor que mantiene un hombre casado con una niña de trece años.

En palabras de la editorial, Lo que dijo Harriet es un thriller sobre la crueldad de la infancia y sobre la capacidad del ser humano para manipular y seducir a los demás. Un cóctel molotov sobre la inocencia y la maldad, y un clásico que resulta hoy tan subversivo como cuando se escribió. 

Ciertamente, es una novela perturbadora en muchísimos sentidos. Sobre todo, porque los personajes mantienen entre sí relaciones inquietantes. En mi opinión, ninguno puede presumir de cordura ni sentirse libre de culpa. De todas formas, no deja de parecerme una historia extraña, en el sentido de que no daba crédito a todo lo que estaba sucediendo delante de sus narices, sin que nadie se percatase ni le pusiera remedio a tiempo. Su lectura ha sido una experiencia muy agridulce que, realmente, no sé cómo valorar. Me ha dejado con mal cuerpo... pero también indiferente.


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