05 febrero 2025

Guía del autoestopista galáctico | The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy 1 | Douglas Adams

Traducción: Benito Gómez Ibáñez, Damià Alou | Editorial: Anagrama


SINOPSIS

Un jueves a la hora de comer, la Tierra es inesperadamente demolida para poder construir una nueva autopista hiperespacial. Arthur Dent, un tipo de lo más corriente que esa misma mañana ha visto cómo echaban abajo su propia casa, considera que eso supera lo que una persona puede soportar. Pero, desgraciadamente, el fin de semana no ha hecho más que empezar, y la galaxia es un lugar extraño y sorprendente. Arthur huirá de la Tierra junto con un amigo suyo, Ford Prefect, que resultará ser un extraterrestre emparentado con Zaphod Beeblebrox, un pirata esquizoide de dos cabezas que fue Presidente de la Galaxia, en cuya nave Arthur conocerá al resto de personajes que lo acompañarán a lo largo de su periplo espacial: un androide paranoide y una terrícola que, como él, ha logrado escapar. Gracias a esta ineludible aventura, Dent descubrirá muchas cosas acerca de la existencia, pero, tal como aconseja la Guía del autoestopista galáctico, que no cunda el pánico.

Douglas Adams fue el creador de toda una serie de manifestaciones diversas y contradictorias de la Guía del autoestopista galáctico, que salió a la luz por primera vez en forma de radionovela. Tras su rotundo éxito el autor la convirtió en libro, y más adelante participó en sus adaptaciones a series televisivas y teatrales, juegos de ordenador, cómics y toallas de baño. Tras su muerte, el Autoestopista ascendió hasta las altas cumbres de la producción cinematográfica. Adams comparte los créditos de la película, una superproducción de Touchstone Pictures, con Karey Kirkpatrick. Esta edición de Guía del autoestopista galáctico cuenta con entrevistas y materiales a partir del rodaje de la misma.


OPINIÓN PERSONAL

Es un jueves como otro cualquiera. Arthur lleva toda la mañana intentando que no destruyan su casa, sin saber que una nave de la Flota Constructora Vogona está a punto de demoler  la Tierra para construir una nueva autopista hiperespacial. Ford Prefect, un investigador itinerante que viene de un planeta próximo a Betelgeuse, salva a su amigo Arthur en el último momento. ¿Cómo? Pues haciendo autoestop con el Pulgar. 

Después de algunos imprevistos y contratiempos improbables, acaban en una nave prototipo tripulada por el Presidente Galáctico, una humana y un robot maníaco-depresivo.

Si no te gustan los sinsentidos, es mejor que no hagas autoestop. Porque nada tiene sentido y esa es precisamente la gracia. La trama improvisa teorías que no tienen cabida ni en la cabeza científica más arriesgada, es una ida de olla tras otra y no para de inventar las situaciones más locas. El libro es una mezcla de sátira y ficción absurda, pero absurda elevado a infinito menos uno. 

El narrador interrumpe muchas veces su relato para ponernos en contexto citando páginas del libro Guía del autoestopista galáctico. A mí personalmente, me ha gustado más en las primeras páginas. A medida que avanzaba, las vueltas que da la historia se me hicieron cansadas. Los personajes están poco formados todavía, pero no creo que me anime con los siguientes libros.

Marvin, el robot deprimido, es lo mejor de la novela, a años luz.


«Es un planeta indolente y molesto; no le tengo ninguna simpatía».


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