Diseño de cubierta: Azahara Nieto
SINOPSIS
Llega la batalla final entre dos familias: un combate a muerte entre víctimas y culpables.
Mario y Pablo comienzan un acercamiento mientras todo se viene abajo, aunque el autosabotaje impide a Mario corresponderle con facilidad.
Después de todo el dolor causado, Beca y Jorge planean escapar de la ciudad antes de que la policía les acorrale.
Alfonso tiene ligeras sospechas de que su madre puede estar mintiéndole, pero está demasiado cegado por el amor que siente por su chica.
Y Nerea se verá obligada a hacer algo terrible...
OPINIÓN PERSONAL (puede contener spoilers de Nunca Digas Nunca y Nunca Podrás Escapar)
«¿Todo era válido? Había perdido su cordura y su dignidad, pero sentía que todo iba a acabar pronto. No tenía ni idea de cuál iba a ser su destino, tampoco le importaba. Lo único que necesitaba era ver sufrir a cada uno de esos monstruos disfrazados de seres humanos. No podía escapar ni uno».
Nunca habrá perdón retoma la historia justo donde lo dejamos, ya no quedan incógnitas que resolver y los protagonistas cada vez están más rotos, deseando que su dolor explote por los aires y todo acabe. El último volumen de la trilogía visita pocos escenarios, el tiempo de la venganza corre a contrarreloj y los va encerrando a todos, acercando posiciones que no tienen lugar en el mismo espacio.
Por si albergábamos alguna duda, no es una saga de redención, las víctimas no creen en la justicia y han decidido hacer justicia con sus propias manos. Porque los malos tienen que pagar, en algún momento se tiene que acabar su buena suerte. El desenlace se enreda en situaciones que son propicias, casualidades que juegan con ellos al gato y al ratón, hasta inclinar la balanza.
Un narrador omnisciente observa la mente de las víctimas, pero también comparte los pensamientos oscuros de los asesinos, poniéndose en su lugar y describiendo sus preocupaciones con el mismo detalle. Eso es lo más estomagante, el modo en que retrata a los monstruos desde la cercanía, haciéndose pasar por uno de ellos. La rabia y la locura son los antagonistas de la novela, aunque a veces se dan la mano.
He perdido la cuenta de todas las veces que me he enfadado con los protagonistas, como en una de esas pelis de terror en las que acabas gritando a la pantalla: «¡Hazlo ahora! ¿Qué estás haciendo?» Las malas decisiones provocaban escenas evitables que, precisamente porque eran una mala idea, no me inspiran la emoción adecuada. La venganza se diluye en el tiempo, son actos a sangre fría, y la acción no es lo mío.
Con todo, y al margen de preferencias personales, la prosa es impecable, siempre te deja con el corazón temblando y ganas de leer su siguiente novela. Esta trilogía confirma algo que ya sabía: es un escritor magnífico al que merece la pena seguir la pista. Además, la salud mental tiene un protagonismo notable en su obra.
«Siempre le echamos la culpa a las víctimas en lugar de a los culpables».
«En la vida necesitamos sueños por cumplir, porque si no el ser humano se pudre, se marchita y se llena de odio y frustración hacia los demás».
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