Editorial: Almuzara
SINOPSIS
Un velero inglés naufraga en una solitaria playa del Cantábrico. Los supervivientes que son rescatados se ven inmersos en la vida de los habitantes del lugar, solo que en la comarca que forman las rías del Pas y del Besaya no existe una sola Sociedad: existen varias que se desarrollan paralelamente sin a veces conocerse entre sí, y algunas rozando lo sobrenatural.
La aparición de un cadáver desconocido y la confluencia de varios sucesos accidentales más, desembocan en dos aventuras románticas entre varios de sus protagonistas entremezcladas con una investigación que parece enfrentar a todas esas Sociedades, y en la que se barajan intereses urbanísticos, ambiciones políticas, actividades de contrabando y preocupaciones ecologistas, con la imperiosa necesidad de permanecer en el anonimato de la principal protagonista.
Silda es una aventura romántica mezclada con intriga policiaca dentro de un entorno de corrupción urbanística con toques políticos y una pincelada fantástica y humana que plantea el conflicto que se desarrolla en toda Sociedad minoritaria que debe de convivir con otra dominante en un mismo espacio.
OPINIÓN PERSONAL
La primera norma de una sirena es que nadie, bajo ningún concepto, debe saber que eres una sirena. De lo contrario, la especie entera estaría en peligro. No obstante, durante las últimas 48 horas, los humanos han visto a Silda demasiadas veces. ¿Y qué hace ella para solventar su error? Pues lo que haría cualquier sirena en su lugar: investigar de cerca a las personas que ¿la han visto? y mantener una conversación civilizada con ellos, como una humana normal y corriente, para cerciorarse de que no han descubierto su pequeño secreto. Es más, la chica sirena se sube al barco de un completo desconocido para irse a hacer submarinismo juntos. Porque está enamorada aunque no se haya dado cuenta.
Silda es la misteriosa mujer que le ha salvado la vida a Sam y a sus dos hijos cuando el velero de su marido naufragó en una playa cántabra. El marido muere ahogado y el cadáver no tarda demasiado en aparecer en la costa, junto a otro cadáver del que no se sabe nada. El concejal Manuel González, muy solícito él, le ofrece su chalet a pie de playa a la desamparada familia para "tener controlados a los supervivientes". El caso es que en 24 horas, el concejal tiene a la mujer en su chalet de soltero, aunque soltero, lo que se dice "soltero", no está, porque mantiene relaciones con una mujer desde hace meses. De todas formas, en menos de 48 horas tiene a Sam "a tiro de arpón".
No tiene sentido. Y Manuel no tiene decencia, porque según él, «no te puedes avergonzar de un sentimiento. Sobre todo si es bueno. La vergüenza en sí es un sentimiento. No puedes tener un sentimiento de un sentimiento.»
A partir de ahí, el autor empieza a meter más y más personajes secundarios. Pero si los protagonistas me aburrían con sus dimes y diretes, los secundarios son el acabose. Sintiéndolo mucho, me ha parecido una historia muy forzada en la que todo el mundo se comporta de un modo muy poco creíble.
La prosa de este autor es correcta, pero densa. Las descripciones son tan cargantes que, la mayoría de las veces, el lector necesita una nota a pie de página para saber de qué está hablando. Se entretiene con términos "profesionales" que cualquier persona lega en temas como navegación o submarinismo, ignora por completo. Lo que convierte este libro en una lectura agotadora y muy pesada.
Por otro lado, tengo la sensación de que ha intentando condensar CANTABRIA en una sola novela. Una cosa es ambientar una historia en una región concreta y otra hacer propaganda de forma constante hasta convertir tu novela en una especie de panfleto turístico carente de interés. Me parece muy bien que describas la belleza de Cantabria, pero esto ya es pasarse. Cada vez que menciona un pueblo acaba describiendo también a todos los pueblos colindantes. Además los protagonistas solo pueden consumir productos cántabros, todo el rato. Y viajan por todo el mapa sin venir a cuento. Incluso la protagonista le debe su nombre a una novela de José María Pereda. He acabado saturada de Cantabria. Por cierto, a lo mejor es que yo soy muy joven, pero gran parte de los términos cántabros que utiliza yo no los he oído en mi vida.
En cuanto al misterio del segundo cuerpo... poco más que añadir. Después de leer los primeros capítulos, todo mi interés hacia el caso se esfumó para siempre. La investigación no me ha intrigado lo más mínimo, sino todo lo contrario. Toda la novela me ha dejado indiferente. Y hastiada. El ritmo narrativo me ha parecido excesivamente lento. La historia "principal" no acaba de arrancar y, cuando por fin lo hace, parece que no avanza. Me quedo con la sensación de que no ha sucedido nada relevante durante toda la novela.
Silda fue finalista del Premio Planeta 2016 con el título de Sardinas Coloradas. No comprendo por qué. Es una novela muy aburrida y la historia, en general, no tiene ni pies ni cabeza. Me ha costado horrores finalizar esta lectura, me esperaba una novela completamente diferente. Todo el protagonismo recae sobre las dos parejas principales, que se limitan a hacer turismo —muchas veces sin ton ni son— para promocionar la tierruca. Pero me cansan mucho con sus idas y venidas, carentes de amor verdadero.
La edición me ha parecido regular. Para empezar, la cubierta es preciosa, pero no representa demasiado bien la apariencia de las sirenas aquí descritas. Y por otro lado, el libro está lleno de pequeñas erratas: acentos que faltan o sobran, guiones mal puestos o sin poner, etc. No es ni muchísimo menos una edición desastrosa, porque todo lo demás es correcto, pero sí que necesita una nueva revisión.
«Eres una sirena. Porque me tienes embrujado, como a los marineros de las antiguas historias de barcos y pescadores.»
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