Ilustración de cubierta: Maya Hanisch, con detalles de rosemaling noruego (Edwin Remsberg/Alamy)
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SINOPSIS
Nochebuena de 1617. Una tempestad se desata sobre la isla noruega de Vardø cuando los hombres de una pequeña aldea están en el mar pescando. Todos mueren. A partir de ese instante, Vardø se convierte en una isla de mujeres, entre ellas, Maren, que debe hacer frente a la muerte de su padre, su hermano y su prometido. Las mujeres de la isla tratan de hacer todo lo posible por salir adelante, pero, pronto, las noticias llegan a las autoridades.
Dieciocho meses más tarde, una siniestra figura arriba a la isla desde Escocia para poner fin al anómalo gobierno de las mujeres: el comisario Absalom Cornet. Con él, viaja su joven esposa, Ursa, que ve en Maren algo que nunca ha conocido: una mujer independiente. Entre ambas surgirá una relación que lo cambiará todo. Pero, para Absalom, Vardø es el hogar de un mal terrible y oscuro, uno que debe erradicar a toda costa.
Escrita con delicadeza y gran lirismo, Vardø es una novela atmosférica que nos habla de la verdadera naturaleza del amor y del mal, y del poder de las mujeres y la razón en un momento más necesario que nunca.
OPINIÓN PERSONAL
Noreste de Noruega, año 1617. «La tormenta llegó en un abrir y cerrar de ojos.» Era Nochebuena cuando se desató una tormenta que parecía conjurada y que acabaría convirtiéndose en un hecho histórico mítico. Otras islas también fueron sacudidas por la tragedia, pero ninguna como Vardø, donde murieron todos los pescadores de la isla, cuarenta hombres en total.
Las mujeres se sumieron en una avalancha de lamentos, abandonadas a su suerte y atrapadas en aquel lugar, más que nunca. Cuatro meses después, el pastor Kurtsson llega a la isla enviado desde Varanger, pero los sermones vehementes poco ayudan. El mar gobernaba sus vidas y el dolor no alimenta. Las supervivientes se centran en pescar y cuidar los campos, tienen que comer y cuidarse entre ellas.
“Es una cercanía que nace de la exigencia” y la nueva actividad de su isla natal entra en conflicto con las creencias de muchas feligresas. Las mujeres de Dios enfrentan el duelo aferrándose a su fe y consideran impío el liderazgo de Kirsten, una viuda independiente, terca y fuerte a la que algunas ven como a un pastor.
«Se imagina que Vardø siguiera así para siempre: un lugar sin hombres, pero que sobrevive a pesar de todo».
La división entre ellas, incluso dentro de la misma familia, se vuelve cada vez más profunda y peligrosa. Seis meses después de la tormenta, Vardø se precipita hacia una segunda tragedia con la llegada del comisario Cornet y su esposa Ursula. Por orden directa del rey Cristián, el nuevo lensmann de Vardøhus le encomienda al comisario supervisar el pueblo para consolidar su Iglesia en estas tierras y acabar con la influencia sami, una población indígena acusada de hechicería.
Vardø es una novela basada en hechos reales, o mejor dicho, ambientada en una base histórica. «Una obra de ficción que se ocupa no de los juicios en sí, sino de las condiciones que los hicieron posible.» Habla de las mujeres de la isla y de cómo vivían, es un retrato tan fiel a la historia de las "brujas" que su lectura es un baño de realidad casi insoportable. Sientes impotencia, rabia y DOLOR así en mayúsculas, no dejas de preguntarte cómo puede nadie, hombre o mujer, defender la barbarie que han padecido las mujeres a lo largo de los siglos, incluso en la actualidad.
He sentido verdadera claustrofobia bajo la imposición de un Dios que justifica actos sanguinarios, pero también es un soplo de esperanza y un homenaje a las mujeres independientes y fuertes de la isla que se atrevieron a transgredir las leyes de un rey déspota, mujeres como la viuda Kirsten o Maren. La historia está narrada en tercera persona, aunque protagonizada por los pensamientos más íntimos, sensibles, bellos y eróticos de Maren y Ursula, obligada a casarse un pastor inmisericorde.
El final te rompe y te rebela.
«Ahora sabe que fue una tonta al pensar que el mal solo existía ahí fuera. Vivía entre ellos, caminaba sobre dos piernas y juzgaba con una lengua humana».
«No importa lo que soy, solo lo que creen que soy».
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