Ilustraciones: Marina García Orti
SINOPSIS
Isbe, una niña de doce años, sigue la pista de su perro perdido hasta un lugar llamado Imania, poblado por criaturas extraordinarias. Debe encontrarlo cuanto antes y regresar a casa, pues un mal desconocido está destruyendo ese mundo y a todos sus habitantes. La acompañarán en su viaje tres imanios que buscan una solución para salvar su tierra: Nosga, un animal único al que todos confunden con un dragón, algo que él considera el mayor insulto del mundo, Uyer, un muchacho de doce años que pertenece al pueblo de los plantios y se transformará en árbol al llegar a la vejez, y Mikel, un chico de catorce, hijo de un colibrí y una rosa, cuya piel recuerda al hielo. Juntos atravesarán un laberinto de niebla, una ciudad de papel y el temible Desierto Creciente, que aparece y desaparece a su antojo, sin saber que todo lo que buscan está más cerca de lo que creen.
OPINIÓN PERSONAL
Como Alicia persiguiendo al conejo, Isbe entra en el mundo mágico de Imania buscando a su perro extraviado. Su primera impresión de este mundo es bastante amable, parece que reina la paz y el Consejo ayuda a todo el mundo por igual. Las primeras páginas son una simple enumeración de lugares y seres de fantasía que dan ganas de quedarse para siempre. Pero enseguida oye rumores de la Mancha que consume los sueños y está borrando el mapa. Ella misma ha perdido sus recuerdos al entrar.
«Seguro que ha sido esa cosa, que te ha desorientado. Nos confunde. Nos nubla el entendimiento y no nos deja dormir. ¡Y cada vez hay más!»
Isbe no es ninguna heroína, ella solo quiere encontrar a su perro y volver a casa, recordar a su familia Entonces conoce a Nosga, el NO-dragón, a Uyer, un chico planta, y a Mikel, un insolente. Y su amistad cambia todo. Su viaje es una búsqueda que descubre las maravillas de Imania, aunque es un mapa improvisado y no se quedan mucho tiempo en ninguna parte.
Su camino siempre se complica por accidente, pero está bien construido y no deja ninguna experiencia en el olvido, con pequeñas historias personales. Me agrada que los niños sean imperfectos: se enfadan, se rinden y se equivocan. En definitiva, están creciendo. De hecho Mikel es un bullie indeseable y su arco me parece un incordio.
Las pruebas y peligros que superan recuerdan a historias clásicas, pero decora los escenarios con ideas nuevas y un derroche de imaginación a la altura de las novelas que homenajea. Lo que parecía un cuento infantil de fantasía y aventuras se transforma en una metáfora que me ha roto, incluso siendo predecible. No esperaba ciertas emociones y el final me ahoga en lágrimas. Es uno de los libros que más me han hecho llorar.
«Esta oscuridad no durará para siempre».
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